Fallece Sebastián Barceló

El presidente de la Fundació Barceló y copresidente de honor de la empresa, Sebastián Barceló, falleció en la madrugada de hoy a los 79 años debido a la enfermedad que padecía, y su funeral tendrá lugar mañana a partir de las 20.00 horas en la Iglesia de Santa Eulalia, de Palma, según informaron hoy en un comunicado desde Barceló Corporación Empresarial, quienes recordaron la importante trayectoria desarrollada por el mallorquín en el mundo empresarial.

Barceló ha recibido a lo largo de su vida numerosos reconocimientos y premios, como la Medalla de Plata al Mérito Turístico (1979), la Medalla de Oro al Mérito Turístico (1995) la Medalla de la Cámara de Comercio de Baleares (1997), el premio ‘Mejor Empresario Turístico del Año’ (1999), la Medalla de Oro del Fomento del Turismo de Mallorca (2000) y la Medalla de Oro de la Comunidad de las Islas Baleares (2006).

También ha recibido importantes distinciones en la República Dominicana, como el nombramiento de Caballero de la Orden Heráldica de Cristóbal Colón, o la concesión del Premio Anual de Turismo, como Pionero del Turismo en la Región Este del país.

Tal y como recordaron desde la Fundación, con tan sólo 12 años comienzó a ayudar a su padre en la pequeña empresa de transporte de viajeros y mercaderías por carretera, que constituiría el germen del grupo de empresas que actualmente es Barceló Corporación Empresarial.

La década de los 40 transcurrió para Sebastián colaborando con su hermano Gabriel y con su padre en el crecimiento de la pequeña empresa, a la que se van incorporando nuevos vehículos. Es al comienzo de los años 50 cuando Sebastián Barceló, plenamente integrado en el trabajo de la empresa familiar, tiene el primer contacto regular con el creciente número de visitantes que llegaban a Mallorca.

De ahí que los dos hermanos Barceló pidieran a su padre que les permitiera utilizar los autocares para atender a esos turistas, recogiéndolos en el aeropuerto, trasladándolos a los hoteles y organizando excursiones, incrementando así las fuentes de ingresos.

Esa actividad favorecía el contacto permanente con personas vinculadas al negocio turístico, y la demanda de servicios se extendía a otras cuestiones que excedían el mero transporte de personas.

Ya en 1954 y siempre conjuntamente con su hermano Gabriel, Sebastián inicia actividades en el campo de las agencias de viaje, mediante la apertura de una primera oficina en Palma, lo que otorga a los dos hermanos un grado de independencia en su actividad empresarial. Gabriel Barceló se ocupaba primordialmente del negocio de agencia de viajes, mientras que Sebastián controlaba la empresa de autocares, en una división funcional que no patrimonial, pues ambas actividades, complementarias entre sí consolidaban un único negocio.

Los aviones que en esos años llegan a Mallorca son cada vez de superior capacidad, y la oferta hotelera que tenía en aquel momento la Isla era relativamente baja. Es entonces cuando Sebastián y Gabriel Barceló se percatan de que hay otro negocio por desarrollar, el de los alojamientos hoteleros.

“Mi hermano y yo nos solíamos reunir los sábados por la tarde. Recuerdo que uno de ellos Gabriel estaba realmente preocupado pues necesitaba 300 habitaciones para alojar a otros tantos clientes de la agencia de viajes, y carecía de ellas, sin posibilidad de encontrarlas por ningún sitio. En aquel momento nos dijimos; tenemos que encontrar un solar para hacer un hotel por nuestra cuenta. Y el lunes ya teníamos tres solares”, solía contar Sebastián Barceló.

Es así como comienzan así a construir los primeros establecimientos hoteleros, desarrollando un concepto de hotel innovador, construido no en primera línea de playa, pues estaba claramente orientado al turismo familiar, segmento al que la primera línea no le resultaba fundamental, pero sí que buscaba un ámbito más tranquilo, alejado del tráfico de la primera línea y sus peligros.

Además, cuando todos los hoteles de la época tendían a agotar su edificabilidad en altura, los hoteles ‘Pueblo’ de Barceló se construyeron en horizontal, a base de pocas plantas y un edificio central de servicios comunes, a modo de ‘plaza mayor’, y con mucho espacio dedicado a jardines y piscinas, restaurantes de diversos estilos, centro comercial y discoteca. Esta tipología de hotel vino a ser la precursora de un modelo de hotel vacacional que posteriormente se ha desarrollado bajo la denominación de resort.

El primero de los hoteles ‘Pueblo’ se inaugura en Mallorca en 1996, al que seguirán nuevos desarrollos en Ibiza (1968), Benidorm (1970) y Menorca (1972).

Es a partir de 1980, en medio de los efectos de la segunda gran crisis del petróleo, cuando Sebastián y Gabriel Barceló perciben que el negocio turístico en España es excesivamente dependiente del mercado europeo, que empieza a disponer de otros destinos mediterráneos, de similares características a las de España y a precios más baratos. Por ello toman una decisión que marcará para siempre el desarrollo futuro del Grupo: la internacionalización.

Para llevarla a cabo deciden invertir en un terreno de playa al Este de la República Dominicana, Playa Bávaro, a donde Sebastián se traslada para supervisar estrecha y personalmente la construcción del primer hotel desarrollado en la zona: el Barceló Bávaro Beach Resort, que se inaugura en 1985. El desarrollo de este resort supuso una ruptura con el modelo turístico de influencia norteamericana.

Posteriormente, proyectos en Playa Tambor (Costa Rica, 1992) o Montelimar (Nicaragua, 1993) llevan también el sello de Construcciones Barceló, con Sebastián siempre al frente, solventando sobre el terreno muchos inconvenientes como falta de accesos, de agua, de electricidad. “Sólo la entrega, la capacidad de enfrentarse a situaciones difíciles y la disponibilidad total de Sebastián Barceló permitieron acometer esos desarrollos en terrenos inhóspitos, y además ejecutados en tiempo record”, aseveran desde Fundació Barceló.

Tal y como resaltó la empresa, la manifestación “universalmente más reconocida y apreciada del espíritu emprendedor” de Sebastián Barceló ha sido la construcción de todos esos complejos turísticos innovadores, tanto en su concepción como en su aceptación por el mercado. “Ha levantado hoteles y lugares de vacaciones en los más bellos parajes del trópico americano, con una cuidadosa adaptación de la arquitectura al medio ambiente”, prosiguió.

Mientras, en 1989 la familia Barceló Oliver, para honrar la memoria de sus padres, decide constituir en Palma la Fundación Barceló, institución sin ánimo de lucro, y dedicada a la investigación, la atención social y la difusión cultural, y de la cual Sebastián Barceló ostentaba la Presidencia de su Patronato.

En 1993 Sebastián sucede a su hermano Gabriel como primer ejecutivo del Grupo Barceló, cargo que desempeña hasta enero de 2000, momento en que decide renunciar al cumplir los 70 años, favoreciendo de esa forma la sucesión generacional en el liderazgo de la compañía, pasando a ostentar el cargo de Presidente de Honor del Grupo. Le sustituyeron en la más alta responsabilidad de la Compañía su hijo Simón y su sobrino Simón Pedro. Sin embargo Sebastián nunca abandonó su despacho en la sede central del Grupo, al que siguió acudiendo todos los días.

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