Un grupo de presos etarras piden “poner fin a la lucha armada”

Un grupo de ocho presos de ETA creen que se debe abordar el tema de las víctimas y el reconocimiento y reparación de los “daños causados”, además de reiterar la necesidad de “poner fin a la lucha armada”.

La carta difundida por Noticias Cuatro está firmada por históricos presos de ETA, todos ellos expulsados de la banda armada, como Joseba Urrusolo Sistiaga, Carmen Gisasola, Kepa Pikabea, Andoni Alza, Rafa Caride, Koldo Carrasco, Fernando de Luis Astarloa y Josu García Corporales.

Bajo el encabezamiento “Pasos en el irreversible Proceso de Paz”, apuestan por acabar con la lucha armada y avanzar por “vías exclusivamente pacíficas y democráticas” y destacan que han empezado a dar pasos “concretos” en este sentido como “aportación a la búsqueda de una solución global”.

En la misiva, defienden que hay que plantear el tema de las víctimas y el “reconocimiento-reparación” de los daños causados. “Hay que tener en cuenta que es un tema delicado por lo que no debemos plantearlo como un nudo que bloquee. Pero debemos de asumirlo como un acto de reconocimiento a las consecuencias del conflicto, tal y como lo asumieron en los acuerdos de paz en Sudáfrica e Irlanda”, añaden.

A su juicio, hay que empezar a abrir “espacios de entendimiento y acercamiento” entre las personas para “facilitar la comunicación que ayude a crear un clima favorable a la superación de las heridas creadas por tantos años de conflicto”.

Además, afirman que, para que se vaya concretando un proceso “irreversible” de paz, hay que empezar a hablar de “cómo se va a poder ir solucionando el tema de los presos”.

Tras recordar que en Irlanda los presos decidieron que debían participar en la reflexión política para el proceso de paz, aseguran que en la izquierda abertzale siguen planteando la cárcel como “un frente de lucha” y “han evitado que los presos tomaran parte en la reflexión”.

Asimismo, indican que el colectivo de presos de ETA (EPPK) ha funcionado de tal manera que para un recluso “sólo había dos opciones: pertenecer al colectivo o el abismo”. “No tratamos de posicionarnos en contra de los que están en el colectivo, nada más lejos de la realidad, sólo queremos que se respete a los presos que, estén en el EPPK o no, quieran posicionarse en ese proceso irreversible de paz y dar pasos concretos sin tener que enfrentarse al abismo, a las calumnias, ni a las descalificaciones”, añaden.

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