ALCER pide diálogo en las familias para dejar claro que se quiere ser donante

¿Has hablado de ser donante con tu familia? es la pregunta que ALCER lanzará a todos los españoles con motivo del Día Nacional del Donante que se celebrará el 2 de junio. En más de 50 ciudades ALCER colocará mesas en la calle para comentar a la gente que en demasiadas ocasiones los familiares de un fallecido desconocían su voluntad sobre si quería o no donar sus órganos y ese desconocimiento, puede traducirse en la pérdida de la oportunidad de mantenerse con vida para otras personas. Desde este planteamiento, pedirán a la gente que dediquen tan sólo un minuto de su tiempo a comentar con sus familiares si quieren que sus órganos sirvan para otras personas.

A pesar de que según la legislación vigente todo el mundo es donante de órganos al fallecer si no se demuestra lo contario, la única forma de atestiguarlo es preguntando al respecto a los familiares más cercanos, siendo estos quienes verdaderamente se convierten en los transmisores de la voluntad del donante.

En España un 17 % de los familiares acaban negándose a que los órganos del fallecido sean donados, a pesar de que en muchas ocasiones no sabían con certeza cual hubiera sido la voluntad de éste. Son las llamadas negativas familiares. Pero este dato no se puede analizar sin tener en cuenta la angustia del momento. Al dolor de la pérdida del fallecido se une muchas veces no saber cual era el deseo de éste sobre donar sus órganos. Esto pone al familiar que debe tomar la decisión en la difícil incertidumbre de elegir entre contravenir la voluntad del fallecido o no permitir algo que el fallecido hubiera deseado y que es la más auténtica última de sus voluntades. En algunos casos también se produce el fenómeno de que días después, pasado el dolor del duelo, el familiar que se negó a la donación tiene pensamientos de arrepentimiento por estar convencido de que en el momento indicado no supo tomar la decisión más apropiada.

Mitos, creencias y fundamentalmente miedos basados en supersticiones influyen en quien decide finalmente, aunque no siempre el fallecido compartiera esas mismas ideas o reservas. Por eso es importante saber lo que opinaba el fallecido, para que verdaderamente sea la voluntad de este y no la del familiar que toma la decisión la que finalmente se cumpla.

Ser portador de la tarjeta de donante permite a médicos y familiares estar informado de la voluntad del fallecido, pero esta tarjeta no es decisiva. Según la normativa vigente la tarjeta de donante es una intención que debe ser corroborada por la familia, porque esta es la que finalmente concede o no el permiso. Sin embargo, está comprobado que ante la presencia del carnet de donante pocas familias se niegan a contravenir la voluntad del fallecido.

También se puede donar un órgano estando vivo y este debería ser otro tema para hablar en familia. Algunos enfermos renales se han negado a recibir un órgano de un familiar suyo, a pesar de ser compatible y la mejor solución para su enfermedad. La donación de vivo era una realidad poco potenciada hasta ahora en España, pero actualmente constituye la mejor solución para compensar la disminución de donaciones de órganos procedentes de accidentes de tráfico. Pese a que en 1991 se hacían sólo 16 trasplantes de este tipo y en el 2009 se realizaron 235, el trasplante renal de donante vivo representa en España sólo el 10 % frente al 36,3 % que representa por ejemplo en Gran Bretaña. Curiosamente en este tipo de trasplante el 66,7 % de los donantes son mujeres y el 57,1% de los receptores son hombres. Estas donaciones se realizan mayoritariamente de padres a hijos (45%), también entre cónyuges (31%), hermanos (16%) y de hijos a padres (4%).

Manuela de la Vega, la Presidenta de ALCER ILLES BALEARS , ha comentado que: “el carnet de donante es un tramite meramente testimonial, pero lo mas importante es que nuestros familiares sepan nuestra ultima voluntad. Hay que hablar de estos temas con total normalidad y expresar nuestra decisión de ser donantes.

Sabemos que son momentos muy críticos y en esos momentos la familia no esta en condiciones de decidir, en cambio si es una cosa que se ha hablado en reiteradas ocasiones, es más fácil que den el consentimiento. Sabiendo esta ultima voluntad ¿quién se va a negar a autorizar la donación?

Hay que perder el miedo a hablar de este tema y pensar que ese minuto de conversación pueden acabar siendo muchos años de vida para una persona. También, que si alguno de los miembros de esa familia algún día llega a ser trasplantado, será porque alguien en su día dedicó ese minuto de su vida a dejar claro que quería que sus órganos sirvieran para alargar la vida de otra persona“

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