El Primavera Sound reivindica viejas glorias y presenta lo más nuevo

El X Festival Primavera Sound tomó el recinto Fòrum de Barcelona, con un pleno casi total pese a ser un jueves, con una muestra de la filosofía defendida durante estos años: reivindicar viejas glorias aún en activo o reunidas, ser palestra de lo más nuevo y lo que está por llegar.

Así, el público –cada vez más extranjero– bailó con aire contenido la música todavía más circunspecta de The XX, jovencísimo nuevo ‘hype’ musical con mujer al frente al más puro estilo k.d. Lang (en cuanto a aspecto) y aguantó estoico, el que no pudo echar mano de chubasquero o paraguas, la lluvia que amenazó aguar la jornada, justo al empezar el concierto de este ya trío, tras la marcha de la guitarrista Baria Quresh.

Pero el público también vibró con The Fall, uno de los míticos que lleva 25 años en los escenarios cantando, a veces demasiado anárquicamente, sobre un cojín musical que a lo largo de todo este tiempo ya le han puesto cerca de 30 músicos.

Y aunque aún no había empezado el ruidismo con The Fall en el escenario más grande (el San Miguel), The Wave Pictures se quejaban a media tarde del sonido que les llegaba de los escenarios vecinos, tanto que incluso bromearon con que no estaban avisados de que tocase Motley Crew a la misma hora que ellos.

Con canciones tan espléndidas como ‘Strange fruit for David’ y ‘Leave that scene behind’, el trío The Wave Pictures dio un buen concierto marcado por su característico ‘lo-fi’, disgresiones inacabables que ellos preferían llamar “solos” y sonrisas radiantes que, junto a esas camisas mal abrochadas, les da la pinta de tipos simpáticos que pasean.

Y como nadie les acercaba unas gafas Ray-Ban pese a tocar en el escenario que lleva ese nombre y a estar abrasados por la caída del sol, a los 50 minutos clavados se fueron por donde habían venido y tal como les habían pedido, aunque el bajista se quedase con las ganas de tocar una más.

Más incendiarios fueron Titus Andronicus: el cantante no dudó en aprovechar el temazo del grupo para lanzarse de espalda al público, micro inalámbrico en mano, y dejar que le manteasen durante el resto de canción.

‘Si bajo de espalda no me da miedo’ se titula en primer disco de los sevillanos Pony Bravo, que presentaron ante mayoritariamente público español en el escenario más alejado. Invitaron al concierto a un amigo de su ciudad, pero no era Sr. Chinarro, como hubiese cabido esperar, sino Curro, la mascota de la Expo92, a tamaño casi humano que saludaba a los presentes con sus graciosas alas. Pony Bravo fluctuaron entre el rock progresivo de los 70, el ‘ska’, el flamenco y la música africana igual que de instrumentos y de voces.

Cerrarán la jornada uno de los grupos más esperados, Pavement, además de los españoles Delorean, Moderat y Fuck Buttons, entre muchos otros.

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