Prisión sin fianza para el presunto asesino de Ana Niculai

La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Inca, Laura Mestre, en funciones de guardia, ha decretado prisión provisional sin fianza para el presunto asesino de Ana Niculai, a petición de la Fiscalía y de las acusaciones particulares en nombre de la familia y el novio de la víctima. En concreto, Alejandro de Abarca se enfrenta a los presuntos delitos de asesinato, robo, contra la seguridad del tráfico –por conducir con el carné retirado–, quebrantamiento de condena y detención ilegal, mientras que también se baraja que habría podido incurrir en un delito de agresión sexual y en otro de tráfico de drogas –que no constan en el auto de la jueza–.

Así lo ha decidido la magistrada tras una intensa jornada en los juzgados de Inca, adonde esta mañana el detenido ha pasado a disposición judicial y ha prestado declaración durante hora y media, en la que ha ratificado la confesión que efectuó ayer en dependencias de la Guardia Civil. De Abarca ha manifestado que fue él quien acabó con la vida de Niculai, pese a que no era esa su intención sino sustraer el vehículo que conducía la joven rumana, de 25 años, para ir a comprar droga a Son Banya.

Tras la vista de prisión celebrada en sede judicial, los letrados Antoni Monserrat y Enric Patiño –abogados de la familia y la pareja de la víctima, respectivamente– han explicado ante los numerosos medios congregados que el homicida confeso ha ratificado su declaración e incluso la ha ampliado, al aseverar que en dos ocasiones la mantuvo atada en un árbol y un poste, y que también la llevó a un descampado.

Para comprobar que así ocurrió, una comitiva formada por el fiscal jefe de Baleares, Bartomeu Barceló, la jueza y los abogados de las partes, junto con el detenido, se desplazaron hasta varios enclaves de la zona de S’Alfufera, entre ellos la vivienda del presunto asesino, para efectuar una inspección ocular y reconstruir los hechos narrados por Abarca.

Sin embargo, los letrados de la acusación particular han aseverado que el imputado “intentaba colaborar pero sin llegar al fondo de la cuestión”, ya que sobre algunos aspectos relatados por Abarca no hallaron ninguna prueba sobre el terreno, como en el árbol y el poste al que hizo referencia. Tal y como han apuntado, el detenido se ha mostrado en todo momento “frío y sereno” aunque también “sonriente en algunas ocasiones”.

Asimismo, han explicado que la defensa del inculpado no se ha opuesto a la medida de prisión, al tiempo que han apuntado que las únicas atenuantes en las que podría ampararse son las de drogadicción y de confesión de los hechos, pese a que sobre esta última han comentado que el imputado ha admitido ser el autor de los hechos una vez iniciadas las investigaciones.

Los abogados han recalcado además que la autopsia del cadáver de Ana refleja que ésta murió por asfixia y por un fuerte golpe en la cabeza, y no por la dosis de heroína que según De Abarca le inyectó tras adquirir cinco gramos de esta sustancia en Son Banya. Según ha relatado, fue tras este hecho cuando metió a su víctima en el maletero y prendió fuego al coche para borrar las huellas, para después darse a la fuga.

BARTOMEU BARCELÓ: “HA PERTURBADO LA PAZ DE LA ISLA”

Por su parte, Bartomeu Barceló, a su salida de las dependencias judiciales, ha explicado que su participación en este caso se debe a su “importante trascendencia mediática” así como a la alarma social generada. “Ha perturbado la paz de la isla y era mi responsabilidad estar en la instrucción”, ha incidido.

El fiscal ha aprovechado asimismo para felicitar la labor de la Guardia Civil ya que la detención de De Abarca, el pasado lunes -el día 19 sucedió el crimen- ha ocurrido en un “tiempo récord”. En referencia a la medida de prisión, ha defendido que en este caso se dan “todos los requisitos” establecidos por Ley para solicitar el ingreso en la cárcel.

Finalmente, el presunto homicida abandonó los Juzgados, en esta ocasión con la cara descubierta, custodiado por varios agentes de la Guardia Civil y ante la presencia de más de cincuenta personas que vociferaban contra él. Unos menores le lanzaron varias latas, lo que produjo que efectivos del Instituto Armado interviniesen para calmar la situación y evitar mayores incidentes, mientras el vehículo camuflado en el que se encontraba de Abarca partía rumbo al centro penitenciario de Palma.

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