Diagnóstico del CRE “Sin cambios estructurales peligra el bienestar”

La productividad de la economía balear se ha incrementado en 2009 en un 4,8 por ciento, un dato que en sí mismo es positivo y que demuestra el inicio de la “transformación” que está experimentando la economía de las islas desde el pasado ejercicio, tal y como ha explicado este lunes el director del Centre de Recerca Econòmica, Antoni Riera, durante la presentación del Informe Econòmic i Social de Balears 2009.

Este incremento de la eficiencia en la economía de las islas se ha conseguido, sin embargo, a base de destruir empleo, con una caída de la ocupación en 2009 del 6,5 por ciento, lo que se ha traducido en una disminución del PIB per cápita del 3,8 por ciento, la caída más acentuada de los últimos ocho años.

Este retroceso revela una mejora de la eficiencia a base de reducir costes laborales, en este caso, de personal, con lo que el bienestar general de la población de Baleares se está viendo gravemente mermado, con un crecimiento preocupante de la desocupación.

Es, precisamente, en este sentido que el director del CRE ha alertado de la necesidad de introducir reformas estructurales en la economía balear si “queremos recuperar los estándares de bienestar social”.

Estos cambios pasan por potenciar “actividades productivas de alto valor añadido”. Una apreciación que el CRE, ha recordado, viene haciendo desde hace años, pero ha sido en este 2009 cuando, en medio de un contexto de “recesión mundial” la economía balear está mostrando “síntomas de querer diversificarse” y “especializarse”.

La economía balear, dependiente del turismo y, en menor medida, de la construcción, se ha centrado durante muchos años en actividades muy intensivas, de escaso valor añadido y bajos costes. Con estas variables, ha precisado Riera, la economía no puede diversificarse. Sin embargo, en 2009, mientras que el PIB ha caído un 1,8 por ciento, la afiliación en la construcción ha retrocedido un 17% y el paro ha crecido un 25,2 por ciento, lo que evidencia que la “economía intenta diversificarse, además de ser más eficiente”.

El hecho de que el desempleo afecte más a los jóvenes y mayores, ha explicado, significa que las empresas buscan personal con una mayor especialización. “La construcción no volverá a pesar nunca como lo ha hecho hasta ahora, y, o acompañamos a la economía en esta transformación hacia sectores de actividad de alto valor añadido o la situación cada vez será más dura y más dolorosa”, ha apostillado Riera.

Cómo encaminar la economía hacia esta meta es lo “más importante” en estos momentos, según ha indicado, puesto que “los niveles de bienestar” se van a ver amenazados si no se trabaja en esta línea. De este modo, Riera ha detallado que las medidas deben ir encaminadas hacia la eficiencia, la diversificación y la especialización. “Hay que identificar las actividades que tiene más capacidad de producir bienes con alto valor añadido, lo que nos permitirá venderlo en el mercado a un precio más alto”.

Por tanto, el planteamiento es a “qué precio vendemos las plazas hoteleras y no cuántos turistas se alojan en Mallorca”. De este modo, Riera ha insistido en que para mantener la “prosperidad regional” y evitar una precarización del mercado laboral, “es muy importante que la economía gane en eficiencia, pero si no se consigue un “equilibrio entre productividad y ocupación” los niveles de bienestar social no mejorarán.

Así, el experto ha apuntado que en Baleares existe una relación inversamente proporcional entre productividad y bonanza económica, de forma que en las épocas de expansión y crecimiento, Baleares gana en ocupación pero pierde en productividad, mientras que en los periodos de recesión, gana en eficiencia productiva pero destruye empleo. “Ello provoca directamente una caída en picado del PIB per cápita”, ha explicado.

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