En un “mandato convulso” Armengol reivindica la política frente a la corrupción

La presidenta del Consell de Mallorca, Francina Armengol, ha admitido, en su último discurso como dirigente de la institución insular durante esta legislatura, que está siendo un “mandato convulso, con retos que nos ponen a todos a prueba”, si bien ha incidido en que han trabajado para alcanzar “acuerdos de futuro” “poniendo Mallorca por encima de todo”.

Durante el acto institucional de celebración de la Diada de Mallorca, Armengol ha destacado que su “aspiración” durante esta legislatura ha sido “poner los fundamentos de la Mallorca que queremos para los mallorquines del siglo XXI”, objetivo por el que, según ha manifestado, trabajan todas las fuerzas políticas.

En este sentido, se ha referido a los acuerdos presupuestarios, territoriales y paisajísticos logrados “por encima de las opiniones y de los partidismos”, que ponen de relieve una “nueva manera de trabajar, pensando en el interés general y en el futuro” de la isla.

La crisis económica también ha centrado parte de su discurso cuando la presidenta insular ha explicado que las prioridades del Consell han sido las políticas sociales y la inversión pública para estimular la economía. Según ha afirmado, la Mallorca que “quiere para el futuro” es aquélla que confía en su capacidad de superar las dificultades.

“Vivimos un tiempo de redefinición de nuestro modelo que obliga a tomar medidas difíciles pero imprescindibles”. Asimismo, ha destacado que los indicadores económicos ya muestran una “tendencia a la recuperación”, “buenos síntomas que necesitan consolidarse”, ha considerado.

“LAS COSAS NO VOLVERÁN A SER LO QUE ERAN”

No obstante, ha expresado que “las cosas no volverán a ser nunca como eran” y ha abogado por la formación y la innovación para salir en mejores condiciones de la crisis económica.

“Estoy convencida de que superaremos las dificultades, pero también conozco las carencias históricas y las injusticias que hemos sufrido por ser un territorio pequeño, muchas veces alejado de los centros de decisión”.

Por ello, ha defendido la necesidad de reivindicar ante el Estado y Bruselas lo que corresponde históricamente a la isla, que es “gozar de los mismos derechos que cualquier otro ciudadano”, sin discriminaciones derivadas de la insularidad.

En este sentido, también se ha referido a las carencias en la financiación de los Consells y ayuntamientos y ha remarcado que los mallorquines tienen derecho a decidir las políticas que se van a aplicar en la isla, algo que, según ha remarcado, sólo se puede hacer desde el Consell de Mallorca.

CASOS DE CORRUPCIÓN

En otro orden de cosas, Armengol se ha referido a los presuntos casos de corrupción que han salido a la luz pública durante el último año y ha reconocido que este mandato también será recordado por “el olvido por parte de unos pocos de los valores que hacen que la ciudadanía tenga confianza en las instituciones”.

En este sentido, ha realizado una “enérgica reivindicación” de la política y de los políticos como “catalizadores de la voluntad popular y del interés general”, a pesar de que haya habido quienes pensaban que gestionar lo público era “gestionar lo que no era de nadie”. Armengol, en cambio, cree que el bien público “es lo más sagrado porque significa gestionar lo que pertenece a todos y cada uno de nosotros”, ha subrayado.

En el inicio de su intervención la presidenta también se ha refirido a la candidatura de la Serra de Tramuntana como Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco y ha explicado que ésta “sintetiza el espíritu de lo que debe ser Mallorca en el siglo XXI, una isla rica de cultura en el marco de una paisaje único y de una historia milenaria y mediterránea”.

Según ha apuntado, esta candidatura es “sinónimo de un país que respeta su territorio, que quiere su pasado y los fundamentos de su identidad, y que quiere estar presente en el mundo con espíritu contemporáneo, innovador y competitivo”.

Finalmente, ha defendido la importancia de la Diada de Mallorca, que “no es simplemente una evocación de unas gestas de nuestros antepasados”, sino que, además, es una “reivindicación de la Mallorca actual y de la Mallorca que aspiramos a ser”.

Así, la parte final de su discurso se ha centrado en la necesidad de confiar en el futuro y de estar unidos a la hora de abordar los cambios que la sociedad necesita. “Confianza para hacer de Mallorca una tierra moderna e innovadora, solidaria y cohesionada socialmente, respetando el patrimonio, la cultura y la historia. Poniendo en valor lo que nos hace ser una isla única en el Mediterráneo”, ha destacado.

ENTREGA DE PREMIOS

Durante el acto celebrado en el Teatro Principal de Palma también se ha procedido a entregar los Premios Jaume II, reconocimientos que este año han recaído sobre la joven esquiadora Úrsula Pueyo, la profesora y periodista Margalida Capellà o la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de Baleares (Aspanob).

Además, resultaron premiados la fundadora y presidenta de Forum Musicae, Magdalena González; los historiadores e investigadores, Aina Pascual y Jaume Llabrés; la Fundación Aeronáutica Mallorquina; el RCD Mallorca; y el productor escandinavo, Ola Holmgren.

Por otra parte, las Medallas de Honor y Gratitud de Mallorca se concedieron a Andreu Ripoll, Leonor Taboada, la Biblioteca Diocesana de Mallorca, la Fundación para la Conservación del Buitre Negro, Felipe Moreno y Jaume Mir.

Finalmente, la institución insular quiso conceder la distinción de Hijo Adoptivo de Mallorca al compositor Frédéric Chopin, quien residió en Valldemossa y el Consell considera que forma parte del patrimonio e identidad de la isla.

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