Presupuestos participativos en Palma

En virtud del protocolo de presupuestos participativos que está implantando el Ayuntamiento de Palma, algunos vecinos podrán decidir este año ya sobre ciertas partidas del proyecto de presupuestos que para 2011 está elaborando el consistorio, en concreto, aquellas que afectan a sus barrios.

Así lo ha anunciado hoy el teniente de alcaldesa y concejal de Participación Ciudadana, Eberhard Grosske, cuyo departamento ha elaborado la que será la segunda fase de este protocolo de presupuesto participativo que podrá estar en marcha, aunque solo parcialmente, para la negociación de las cuentas de 2011.

Este documento, redactado en colaboración con la concejalía de Hacienda del Ayuntamiento, ha sido entregado esta mañana al resto del equipo de gobierno que dirige la socialista Aina Calvo y al resto de grupos que tendrán que analizarlo, para que finalmente pase al Consell Social de la Ciudad y se apruebe en Junta de Gobierno.

Con la fase previa de este protocolo aprobada ya en 2009, la obligación del Ayuntamiento hoy por hoy es mantener un encuentro con todos los consells de barrio, con el Consell Social de la Ciudad, con las entidades cívicas, etc. para fijar las prioridades del presupuesto.

Una vez que se apruebe la que hoy se ha presentado -si todavía no se han aprobado las cuentas de 2011-, tendrá que trasladar el proyecto de presupuesto a aquellos barrios en los que ya existe el consell de barrio para que los vecinos opinen y decidan sobre las inversiones territorializadas, es decir, las que afectan a su zona.

En este punto, Grosske ha titubeado al reconocer que no se sabe el calendario que seguirá este año el debate presupuestario municipal y desconoce si estará aprobado el protocolo a tiempo: “este presupuesto tiene incertidumbres que no tenían otros”, ha admitido.

Lo que sí ha asegurado es que esta segunda fase del protocolo estará en marcha a pleno rendimiento a principios de 2011, entre febrero y marzo, según los cálculos de Grosske, quien ha dicho que a finales de este año estarán operativos todos los consells de barrio, elemento fundamental en este proceso de presupuesto participativo.

Son precisamente los consells de bario el primer eslabón de la cadena: ellos han de convocar a sus vecinos a una asamblea, en la que se debatirá la conveniencia de las partidas que para ese barrio figuren en el proyecto de presupuesto municipal; la decisión que se alcance se transmitirá al consell de distrito y éste a su vez al Consell Social de la Ciudad, que la enviará al Ayuntamiento.

Para que esto funcione, Grosske ha reconocido que el consistorio ha de hacer un esfuerzo para concretar las inversiones territorializadas y detallar las de las distintas concejalías para que los vecinos sepan sobre qué puntos han de decidir y opinar y cuál es su margen de maniobra.

“Porque esto no es una carta a los reyes magos”, ha advertido el concejal de Participación, quien ha subrayado que el objetivo de este protocolo -que funciona ya en ciudades como Sevilla- es abrir un debate político, en el que los vecinos se pongan en el mismo lugar que un gestor municipal. EFE

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