Massive Attack más allá del trip-hop

Massive Attack, el ahora de nuevo dúo de Bristol, han echado esta noche en Badalona una nueva pala de arena para enterrar el “san benito” que los convirtió en padres de aquel sonido llamado trip-hop, en un concierto donde han demostrado que lo que hacen va más allá de esa reduccionista etiqueta que ellos odian.

Robert del Naja y Grant Marshall, o lo que es lo mismo 3D y Daddy G, han ofrecido la primera de las tres actuaciones de su minigira por España ante unas 4.500 personas, que no han llenado el Pabellón Olímpico en el que esta banda esencial de la música electrónica de masas, no dirigida al baile, ha desgranado “Heligoland”, su quinto disco de estudio.

“Babel”, “The girl i love you”, “Psyche”, han sido algunos de los primeros temas que han sonado de este nuevo trabajo -tras siete años de silencio- interpretados por la retahíla de vocalistas que suelen acompañar a la banda y que les permite dedicarse a otros menesteres en los conciertos, aunque también ellos cumplen con su labor tras los micros cuando les corresponde.

El sonido, como siempre oscuro, ha comenzado un poco empastado en “United snakes”, el tema inicial, pero poco a poco se ha hecho un más nítido.

El escenario ofrecía un sorprendente efecto espejo ya que 3D y Daddy G iban acompañado con dos baterías una a cada lado, iluminado todo por la correspondiente pantalla de leds que igual ofrecía una lluvia de estrellas, que una cuenta atrás, extrañas combinaciones numéricas o los ojos de una mujer, justo en el momento en el que Martina Topley-Bird -que además de aportar su voz en varios temas ha sido la telonera del concierto- cantaba el estremecedor “Teardrop”.

Del mismo álbum “Mezzanine”, el que les izó al Himalaya de la popularidad, ha sonado “Angel”.

Con “Inertia creeps” la pantalla de leds, hasta entonces de valor únicamente estético, ha sufrido un giro ácido, agrio, con leyendas que recordaban las detenciones de las personas por los estados, el cierre de webs problemáticas o a los cuatro millones de parados que conviven con las frivolidades de los famosos: París Hilton, sí, pero también ha tenido hueco nuestra Belén Esteban y su Fran.

Este momento denuncia ha provocado un alarido generalizado del público.

Del iniciático álbum “Blue Lines”, el dúo de Bristol ha recuperado “Safe from Harm” y ya en los bises “Unfinished sympathy”, para muchos el tema capital de su trayectoria (y uno de los mejores de las últimas dos décadas), que supo definir lo que iba a ser la identidad de una banda que ha sabido capitalizar la mezcla elegante, del hip-hop, el jazz, y el dub, por citar algunas de sus referencias, quizás las más manidas

Ya en la recta final ha habido tiempo para “You were just leaving”, y también para “Splitting the atom” y “Atlas Air”, dos de los mejores aportaciones de “Heligoland”.

Si “Unfinished sympathy” es la perfección, “Karmacoma”, procedente de su olvidado álbum “Protection”, es el revés de la misma moneda, la oscuridad de la sonoridad de ultratumba que bebió de Jamaica, y que hoy ha servido para cerrar el concierto.

Antes del concierto de Massive Attack, Martina Topley-Bird ha actuado como aperitivo. Esta vieja conocida del dúo de Bristol ha ofrecido una pequeña, desenfadada y recoleta sesión, una cajita de música en la que ha hecho gala de una extraordinaria capacidad multinstrumentista, ya que igual se colocaba tras lo teclados que se arrancaba con una guitarra eléctrica para acompañar su voz de constantes requiebros.

Massive Attack continuará su periplo español pasando por Madrid (7 de octubre) y cerrará en Zaragoza 9 de octubre, donde actuará dentro del programa de las Fiestas del Pilar. EFE

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