Entre 20.000 y 30.000 personas de Baleares son obesos mórbidos

Entre 20.000 y 30.000 personas de Baleares son obesos mórbidos, es decir, tienen un índice de masa corporal superior a 40, un problema asociado a enfermedades como los accidentes cardiovasculares, el riesgo de muerte, la hipertensión, la apnea del sueño, la depresión o la ausencia de actividad sexual, entre otros.

Un equipo del Institut Universitari de Investigació en Ciències de la Salut (IUNICS) ha presentado un proyecto piloto de terapia grupal para ayudar física y psicológicamente a estas personas, entre el 2 y el 3% de los ciudadanos de las islas.

Una línea de este trabajo científico es investigar las conexiones entre las operaciones de reducción de estómago y la mejora de la salud de los afectados por la diabetes del tipo 2.

Los participantes en este programa son sometidos a controles médicos diversos y a una completa evaluación por parte de un especialista en medicina deportiva.

También participan en sesiones específicas de actividad física con prescripción individualizada y evaluaciones trimestrales, además de responder a diferentes tests psicológicos y acudir a sesiones de terapia de grupo formado por entre 8 y 10 personas.

Las sesiones son semanales los tres primeros meses y quincenales a partir de este momento hasta completar dos años.

El investigador del IUNICS y coordinador del Consorcio de Apoyo a la Investigación Biomédica en red del hospital de Son Dureta, Bartomeu Burguera, ha explicado que se trata de pacientes “que ya han lanzado la toalla, que circulan de médico en médico sin encontrar ninguna solución a su problema y que aquí reciben el apoyo que no les brinda nadie”.

Durante los diez primeros meses del programa tan sólo tres de los 60 participantes lo han abandonado y en algún caso tras haber experimentado mejoras.

El doctor Burguera, que dirige el grupo de investigación clínica en obesidad del IUNICS, ha señalado que los resultados son “alentadores”: a los seis primeros meses del programa, el 40% de los pacientes ya había salido de la obesidad mórbida y tan sólo uno de los participantes había ganado peso. Un caso “espectacular” es el de una mujer que en medio año ha perdido 40 kilos.

Este proyecto forma parte de un programa de prevención de la obesidad en adolescentes mediante incentivos para crear estilos de vida saludable.

A lo largo del curso 2009-2010 se ha desarrollado un trabajo piloto dirigido a la prevención de la gordura entre cien jóvenes de 11 a 17 años en el que han participado dos colegios de Mallorca, los institutos de Bendinat y el Berenguer d’Anoia de Inca.

Los especialistas proporcionaron apoyo psicológico, consejos nutricionales y, sobre todo, fomentaban la actividad física en actividad extraescolar.

El nutricionista y coordinador de este programa, Antoni Colom, ha resaltado algunos de los resultados de la primera fase como que los alumnos que no participaron aumentaron su peso, algo normal cuando se crece, si bien lo hicieron en materia grasa. Mientras tanto, los que tomaron parte aumentaron de peso en materia muscular y mejoraron su resistencia física.

“El objetivo que perseguimos”, ha querido advertir Colom, “es que cada uno tenga su peso adecuado”; por lo tanto no se trata que pierdan peso porque lo que no se quiere es fomentar el mensaje contrario, que podría empujar algunos jóvenes a la anorexia y la bulimia.

Durante las sesiones se realizaron mediciones de flexibilidad y de resistencia aeróbica y anaeróbica y juegos lúdico-deportivos no competitivos cuatro días por semana, en doble sesión de una hora y media.

Además, el programa incluye seminarios nutricionales en los que se destaca los beneficios de la dieta mediterránea, que está muy abandonada hoy en día por los adolescentes. Estos seminarios están dirigidos tanto a jóvenes estudiantes como a padres, tutores y familiares.

La segunda fase del programa se desarrollará durante el actual curso escolar en diez colegios. EFE

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