Despedida de Ojos de Brujo a base de versiones

Ojos de Brujo, abanderados del mestizaje y la fusión en España, se despiden tras diez años con un álbum de versiones, “Corriente Vital”, en el que artistas tan dispares como Amaral, Najwa Nimri o El Bicho reinterpretan temas de la banda explorando “otros puntos de vista, otros paisajes”.

“Diez años se cumplen celebrándolo con gente. De nuestro género o de géneros muy distintos. El ejercicio era buscar una parte nueva de nosotros mismos desde los ojos de otros brujos”, ha explicado a Efe la vocalista de la banda, Marina Abad, conocida como ‘la Canillas’.

Un elenco de artistas les acompañan en este fin de fiesta. Desde Manolo García, de quien Marina se reconoce “una superfan”, hasta el “power increíble” de Eva Amaral en “Corre Lola”, pasando por la electrónica versión de “Lluvia”, con Najwa Nimri, o la revisión de “Ley de Gravedad” junto a Jorge Drexler.

“Nos hemos puesto al servicio de las ideas de los demás. Y hemos aprendido a delegar. Quizás no será una idea muy original hacer un disco de versiones, pero se trataba de montar una fiesta y gozar”, reconoce la cantante.

Sin embargo, distintas voces, en la prensa y dentro del grupo, se han disparado recientemente a modo de bólido aguafiestas, asegurando que el fin de Ojos de Brujo se debe a malos entendidos entre miembros y a una catastrófica gestión.

Respondiendo a aquellos compañeros de formación que han criticado las decisiones tomadas en el grupo, Marina afirma: “Para mí ha sido un tiempo maravilloso, pero ahora mismo no estoy tan preparada para llevar ese ritmo, esa dinámica. Quiero pensar que se puede acabar bien, como una celebración de lo que hemos vivido”.

Con sinceridad apabullante, la cantante reconoce que existen “diferencias”, pero se apresura a puntualizar: “Aunque ya no congeniemos en todo, no quiere decir que esto tenga que acabar en el ‘Salsa Rosa'”.

‘La Canillas’ desea, pues, una separación “evolutiva y constructiva”, que llega por motivos de “cansancio energético” tras diez años de “muchos viajes nacionales y trasnacionales, y siempre por el camino más difícil, que es el de Ojos de Brujo”.

“Corriente Vital” significa también el adiós de una banda que marcó un antes y un después en la industria musical. Atreviéndose a desafiar el mercado, se autogestionaron el disco “Barí”, con un enorme éxito.

Un hecho que corrobora que, a pesar de las buenas intenciones, el adiós de Ojos de Brujo tiene sabor agridulce.

“Nos enfrentamos a todo un sistema y la conclusión es que no salimos ganando. Hemos estado vivos y hemos hecho lo que nos ha dado la gana -dice la cantante- pero nos ha dejado agotados, y nos ha llevado a decir basta”.

Dispara máximas que suenan a realidad y a barrio, escudada en una estética entre el punk y lo cañí, labios rojos, pendientes de oro y vistiendo de negro: “Es una putada, pero es real y no pasa nada. Yo a mi hijo le enseño que hay límites, que no todo es posible”.

Y es que la maternidad (Marina es madre de un niño de dos años y medio) ha sido también motor de cambio: “Yo antes era ‘heavy metal’, no es que ahora no lo sea, pero me he suavizado”, puntualiza.

Emblema de la Barcelona fresca y transgresora de los noventa – Ojos de Brujo nació de centros sociales y ‘jam sessions’ callejeras – ‘la Canillas’ critica sin tapujos la actual situación de la capital catalana

“Todo el arte que estaba aquí fluyendo como en ningún otro sitio se ha paralizado. Se está creando una ciudad cara y pensada para el turista”, afirma.

Pero a pesar de una lírica en la que abunda la lucha social, la fuerza del cambio y la crítica política, ‘la Canillas’ tiene claro que no funcionaria como alcaldesa: “Lo haría fatal. Si ya lo hemos hecho fatal con Ojos de Brujo, imagínate con Barcelona. La llevaría a la ruina”, remata. EFE / Martí Quintana

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