Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Machista

AmecoPress. Son miles de mujeres – y cada vez más hombres – las que, el 25 de noviembre actúan para contribuir a la eliminación de la violencia machista, que en nuestro país ha causado ya 64 muertes en lo que va de año, según datos publicados por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Una violencia que adopta distintas formas y que es la principal causa de muerte entre las mujeres de entre 15 y 44 años en todo el mundo, por delante de la suma de muertes provocadas por el cáncer, la malaria, los accidentes de tráfico y las guerras, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A pesar de que España es valorada como una referencia internacional en el tratamiento institucional, político y legislativo de esta lacra social, son 335 mujeres las que han perdido la vida a manos de sus parejas o ex parejas desde la aprobación hace cinco años de la Ley Integral contra la Violencia de género y este año el número de víctimas mortales ya supera las contabilizadas en el 2009, que alcanzó la cifra de 55.

Si en algo coinciden los organismos, partidos, asociaciones de mujeres y especialistas en la materia es en que para acabar con la violencia de género es necesario el compromiso de toda la ciudadanía. No sólo por la fuerza que esto supondría en la resistencia, sino porque la violencia contra las mujeres tiene su origen en la desigualdad. Una desigualdad que echa raíces en trasfondos heredados, no genéticamente, sino como parte de una estructura en la que nos toca vivir y ser.

En 1999 la Asamblea General de las Naciones Unidades señaló esta fecha concreta para visibilizar la repulsa social hacia este tipo de violencia, seis años después de que el organismo internacional acuñara el término “violencia contra las mujeres” para identificar un problema que dejaba de concebirse como algo doméstico, para pasar a ser un conflicto social y colectivo. La fecha que se rememora es la del asesinato de tres activistas de República Dominicana, las hermanas Mirabal, a manos de militares de la dictadura de Leónidas Trujillo. Era un 25 de noviembre de 1960.

Son múltiples y muy diversas actividades que se desarrollan en todo el planeta y también en el Estado Español para “celebrar” este día. Concentraciones, talleres, jornadas, campañas on line, festivales, exposiciones, muestras culturales, comunicados, manifiestos y conciertos sirven de altavoz a tantas y tantas mujeres que hoy siguen sometidas a la violencia machista y a todas las que perdieron su vida por esta razón.

Aumentan las denuncias

Ayer, Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género y vocal del Consejo General del Poder Judicial, advertía que, a pesar de la mejora de la respuesta judicial frente a la violencia machista y la mejor protección de sus víctimas, se han incrementado las renuncias a continuar el proceso por parte de las mujeres. Y, aunque las denuncias han aumentado en un 17% en los últimos tres años, “es evidente que existe una bolsa importante de mujeres que padecen la violencia y que no denuncian esta situación”.

El informe elaborado por Observatorio de Violencia de Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) subraya que en estos cinco años 145.166 acusados fueron condenados por violencia de género. Pero no es suficiente.

Siguen muriendo mujeres sólo por el hecho de ser mujeres, 68 este año, según el Foro de Madrid contra la Violencia hacia las Mujeres -compuesto por asociaciones feministas, áreas de la mujer de los sindicatos, consejos locales de la Comunidad de Madrid-. Hoy, como viene haciendo desde 1996, el Foro ha convocado una concentración en la madrileña Puerta del Sol, a las 19 horas, “para conseguir la erradicación de estas agresiones y asesinatos que cada día nos impiden una convivencia pacífica y en igualdad”.

Aunque la denuncia es valorada como una de las herramientas más eficaces para la eliminación de la violencia machista (aproximadamente ocho de diez mujeres asesinadas no denuncia), tanto por instituciones como por asociaciones feministas, no es el único ingrediente en una fórmula, preventiva y paliativa, en la que se conjugan también la labor del personal médico, de los servicios sociales, el asociacionismo, las políticas de igualdad en el ámbito económico y laboral y, por supuesto, la educación.

Profesionales de la salud

El personal médico es una figura clave en la detección precoz de los casos de violencia contra la mujer ya que las consultas o los servicios de urgencias suelen ser el primer lugar donde las mujeres acuden aquejadas de haber sufrido un accidente doméstico o padecer otras patologías que pueden esconder un maltrato físico o psicológico.

Por ello en el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer”, que se celebra este 25 de noviembre, la Organización Médica Colegial (OMC) y la Fundación Patronato de Huérfanos y Protección Social de Médicos Príncipe de Asturias de la OMC instan a que las personas profesionales tanto de Atención Primaria como aquellas que trabajan en los servicios de urgencias, tengan una mayor concienciación, que ante un caso sospechoso, es importante aplicar los protocolos que permitan detectar los casos de maltrato e, incluso, denunciar por la vía judicial.

El Colegio de Médicos de Badajoz realizó recientemente unas jornadas en las que la principal conclusión fue la necesidad de orientar el esfuerzo del personal sanitario hacia la prevención de la violencia de género, ya que “el centro de salud es el primer lugar sonde muchas mujeres acuden” y la Organización Médica Colegial (OMC) y la Fundación Patronato de Huérfanos y Protección Social de Médicos Príncipe de Asturias de la OMC se han sumado a la última campaña promovida por Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad “Tu voz también cuenta” para señalar que “los médicos están comprometidos con un grave problema de salud pública que debe ser abordado de una forma multidisciplinar junto con el compromiso de toda la sociedad”.

Formación especializada

Entre las iniciativas puestas en marcha por la Unión Europea, destaca el programa Daphne III para el periodo 2007-2013, cuyo objetivo es el desarrollo de programas de protección de la infancia, jóvenes y mujeres frente a cualquier forma de violencia, así como conseguir un alto nivel de protección sanitaria y cohesión social.

Destaca la recomendación de formar, en caso de que no existan, unidades especiales dentro de los distintos cuerpos de seguridad, sanitarios, judiciales y sociales que interviene en casos de violencia hacia las mujeres para poder ofrecer una atención especializada.

Profesionales de la salud y de la justicia solicitan una formación adecuada desde la sensibilización, prevención e intervención. Así mismo, especialistas en el campo del trabajo social reclaman recursos para el desarrollo de sus funciones: son las personas que acompañan a las mujeres y a sus hijos e hijas en el complicado proceso que conlleva enfrentarse al miedo, la inseguridad, la falta de autoestima, características propias de quien vive el maltrato.

Violencia económica

La abogada Consuelo Abril, que fue presidenta de la Comisión de Malos Tratos, asegura que “junto a la violencia de género, habría que hablar de la violencia económica que se ejerce contra las mujeres”, ya que, por una parte “el origen de la violencia es la desigualdad” y por otra, “la dependencia económica y la dificultad para abrirse camino en ese campo, es una condición añadida a la que la mujer víctima del maltrato tiene que enfrentarse”

Los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, han realizado un manifiesto conjunto en el que declaran que la violencia machista es “un fenómeno de carácter estructural que tiene sus raíces en la desigualdad en las relaciones de poder entre mujeres y hombres”.

Ente las propuestas de las organizaciones sindicales destacan “la formación y sensibilización a negociadores de convenios colectivos, responsables sindicales y trabajadoras y trabajadores en su conjunto para asegurar la garantía, y posible mejora mediante la negociación colectiva, de los derechos laborales y sociales legalmente reconocidos” y el “contribuir a la eliminación de la violencia de género en los lugares de trabajo”.

Mujeres inmigrantes

Uno de los colectivos que más sufre esta desigualdad y las consecuencias de la violencia económica es el de las mujeres inmigrantes. En lo que va de año han muerto 24 mujeres de nacionalidad extranjera a manos de sus parejas o ex parejas.

Así mismo, según el Observatorio contra la Violencia de Género, en España comprobamos que aumentan las mujeres extranjeras que solicitan órdenes de protección, pero son también muchas las que renuncian a seguir el proceso.

“Muchas de ellas no siguen con el proceso por la dependencia de tienen de su agresor al no contar con redes afectivas que les presten apoyo”, afirma Inmaculada Montalbán. Además, el miedo a ser expulsadas del territorio español aleja de las instituciones y silencia a las mujeres inmigrantes en situación “irregular” víctimas de malos tratos.

Educación en igualdad

Miguel Lorente, delegado del gobierno para la Violencia de Género, lamenta que no haya desaparecido el maltrato en la juventud y asegura que “tenemos que invertir mucho más en educación para que nuestra juventud sea capaz de reconocer este fenómeno violento, sea capaz de saber en qué derechos incide, y desde ahí, se posicione frente a esta violencia de género”.

Por su parte, Cristina del Valle, presidenta de Mujeres Artistas, destaca la importancia que tiene la “violencia invisible, los micromachismos que marcan la relación entre los jóvenes y que siguen pautas cotidianas de predominio de los roles masculinos”. “La concepción cultural del amor en la familia, la calle, en los medios de comunicación, en el lenguaje, mantiene este patrón machista que se repite, sobre todo, por la complicidad social. Porque hombres y mujeres no vivimos en una sociedad de iguales” asegura.

La coeducación es señalada por asociaciones feministas, organizaciones de enseñanza y sindicatos como un aporte que puede contribuir a producir ese cambio de fondo que necesitamos.

La CGT opina que la lucha contra la violencia machista requiere que aumente la inversión de recursos en educación en igualdad y educación sexual y llama a la “transmisión de valores basados en la igualdad y el respeto y sin violencia”.

En esto, los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad, pues con la transmisión de códigos, estereotipos y lenguaje, moldean conductas y valores en los que puede fraguarse la continuidad de un modelo que genera violencia o dar lugar a un nuevo sistema de relaciones paritario.

“Las grandes perjudicadas del tratamiento que los medios dan a la violencia de género son las mujeres”, asegura tajante Cristina Pérez fraga, presidenta de la Asociación Española de Mujeres Profesionales de los Medios de Comunicación (AMECO), aunque valora los intentos por parte del Gobierno y de algunos medios de comunicación para fomentar una formación periodística que permita mejorar el tratamiento de estas noticias sobre violencia.

Lo cierto es que desde los distintos sectores se advierte que “ante la violencia de género no se admiten justificaciones”, hay que comprometerse y dar respuesta, actuar. Mensajes que incitan a “romper el silencio”, a “poner voz”, a implicarse y a sumarse a las manifestaciones públicas que se desarrollarán hoy en todas las ciudades contra la violencia sexista. Convertir este compromiso, en una actitud cotidiana.

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