El Mallorca ganó la plaza europea en el campo y la perdió en los despachos

El Mallorca ha cerrado 2010 peleando hasta el último minuto del pasado campeonato por un puesto en la Liga de Campeones, siempre en la parte medio-alta de la tabla, pero con la sensación de haber sufrido una injusticia mayúscula tras la decisión de la UEFA de excluirle de la Europa League por sus problemas de tesorería.

El equipo balear dirigido hasta la temporada pasada por Gregorio Manzano, sustituido en el actual curso futbolístico por el danés Michael Laudrup, ha sido capaz de mantener un gran nivel competitivo, pese a la continua sangría de la marcha de sus mejores jugadores.

Con Manzano en el banquillo, el Mallorca acabó quinto en la tabla, aunque acarició hasta el último instante su clasificación para la Liga de Campeones, un sueño que rompió el Sevilla con un triunfo agónico en Almería.

La alegría por la plaza en la Europa League duró muy pocas semanas. La UEFA decidió retirar la licencia al conjunto bermellón al comprobar que la entidad se encontraba inmersa en un concurso voluntario de acreedores, la antigua suspensión de pagos con una deuda declarada de casi 70 millones de euros.

De nada sirvieron los recursos presentados ante los tribunales por los nuevos propietarios, encabezados por el Lorenzo Serra Ferrer, ex técnico del Mallorca, Betis, FC Barcelona y AEK de Atenas, ni tampoco las manifestaciones en Palma de aficionados descontentos con la decisión del organismo que preside Michael Platini de sustituir al equipo balear por el Villarreal.

Con la tesorería bajo mínimos, demandas cruzadas entre directivos y Manzano reclamando en los juzgados 2,2 millones de euros de su ficha, Laudrup tomó el mando de un equipo que, una temporada más, empezaba de cero.

Se fueron Aritz Aduriz, Borja Valero, Mario Suárez, Felipe Mattioni, entre otros, y llegaron De Guzmán, Cavenaghi, Ratinho, Joao Víctor, junto a varios jugadores de filial, para conformar un once que llega al final del año situado en la mitad de la tabla.

A lo largo de 2010, el Mallorca ha disputado 39 partidos, con 16 triunfos, 8 empates, 15 derrotas, 47 goles a favor y 46 en contra.

El cierre del año ha estado marcado por las cuatro derrotas consecutivas, tres en Liga y una en la Copa del Rey, una mala racha que los “rojillos” esperan superar con esfuerzo y la dosis necesaria de suerte, factores que han sido determinantes en sus catorce temporadas consecutivas en Primera División. EFE / Patricio Lagomarsino

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