Mayte Carrasco retenida en una comisaría egípcia durante horas relata su experiencia

Pregunta.- ¿Cómo está la situación para los periodistas en El Cairo?

Respuesta.- Muy mala, las calles están muy peligrosas porque nos hemos convertido en un objetivo de las milicias pro-Mubarak. Dicen que damos una imagen de Egipto que no es la correcta. Desde que aparecieron van a por nosotros, no podemos ni salir del hotel, si salimos sólo se puede esperar que te agredan, van armados con barras de madera o de hierro y no son dos, son grupos de más de veinte los que te rodean. En cuanto ven a un occidental, van a por él.

Los soldados están muy dispersos, no se mueven de los controles y se sitúan cerca de los carros combate, pero estos grupos son muy numerosos. Por cierto, esta mañana han desaparecido de las calles, dicen que están reunidos, pero es rarísimo, hay miles de personas en la Plaza de la Liberación y estamos expectantes y muy preocupados

P.- ¿Y tu experiencia?

R.- Todos los periodistas estamos dentro de los hoteles, no se puede salir. Anoche lo hicimos, hay toque de queda pero entendimos que merecía la pena enviar a Telecinco el material que habíamos grabado. Andamos un trozo, luego tomamos un taxi y, al llegar a un puente, encontramos barricadas con estas milicias. Zarandearon el coche, me intentaron sacar por la fuerza, agarraron al cámara… Fueron momentos de mucho miedo y al final el conductor aceleró, pero aún así se quedaron sobre el vehículo, unos metros más, cuatro tipos insultándonos y pegando golpes.

La policía, que sólo está en la calle hasta las cinco mañana, nos paró y fuimos directos a comisaría, donde hemos estado detenidos cinco horas con un largo interrogatorio y el visionado de las grabaciones. Había dos periodistas rumanos y un alemán.

Una vez fuera, otra vez las milicias y los problema seguridad, pero ha habido unos policías amables que nos han acompañado andando. También ves grupos armados que a veces son los propios vecinos que están protegiendo su calle, se organizan como brigadas, para que no haya pillaje.

P.- De todas formas, ser testigo de un acontecimiento como éste es emocionante para un corresponsal…

R.- He estado en muchos conflictos y este es el más difícil de cubrir, el más peligroso, porque no identificas donde está el enemigo, que puede ser cualquier civil, además tenemos en contra a la policía y al ejército, todos van a por nosotros. Por ejemplo, en Georgia hay una guerra de dos bandos o en Afganistán sabes que puede aparecer un suicida que haga estallar una bomba, pero aquí no puedes trabajar en condiciones de seguridad. No identificas a quien te puede agredir, no puedes salir a la calle porque peligra tu vida.

P.- ¿Por dónde puede salir este conflicto?

R.- Estamos todos bastante expectantes, nadie sabe lo que va a hacer Mubarak. Los policías con los que hablamos en comisaría decían que iban a entrar en la plaza y que iba a acabar hoy, eso quiere decir que el ejército se pone de parte de Mubarak; él da señales de que no se quiere ir, que sin el sería el caos, todo hace presagiar lo peor, hay familias con niños manifestándose de manera pacifica, no tengo ni idea que va a ocurrir.

Los militares han quitado la cinta al cámara que me acompaña, hemos notado que hay un vuelco. Hasta ahora nos protegían y nos dejaban trabajar, pero ya no te dejan grabar, la situación está dando un vuelco, el ejército está más de parte de Mubarak.

P.- ¿Puede haber un enfrentamiento civil?

R.- Hay dos partes, pero es muy difícil saber de forma numérica quien tiene más fuerza, no se puede identificar a las partes, aparte de que El Cairo no es todo Egipto, aunque protestas se han celebrado en todas las ciudades. Si contáramos en votos lo veríamos, pero ahora sólo vemos lo que hay en la calle, no sabemos si están todos los partidarios o los detractores de Mubarak.

Por fortuna, no hay armas en el país, de momento están muy controladas, pero si esto se alarga en el tiempo sí se puede correr el riesgo de llegar a enfrentamiento bélico.
via FAPE / AURELIO MARTÍN SEGOVIA

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