Que no te engañen la ley no obliga a cobrar por las bolsas

El cobro de las bolsas de supermercados ya es algo generalizado. La medida, que busca preservar el medio ambiente, al limitar el consumo de plástico y fomentar la reutilización, tiene partidarios y detractores… pero, te digan lo que te digan, no es obligatoria por ley.

La Organización de Consumidores y Usuarios advierte que en los últimos meses se ha generalizado el cobro de las bolsas de la compra en los supermercados. Cadenas tan extendidas como Mercadona, Ahorramás o todas las del grupo El Corte Inglés han empezado ya a cobrar las bolsas, o están a punto de hacerlo. Ante las protestas de algunos clientes, el mensaje que se transmite es que “se deba a una nueva ley”. No es así; la OCU informa que la norma que obliga al cobro de las bolsas no es más que un falso mito.

La ley de residuos urbanos y suelos contaminados, que actualmente se debate en el Senado y que se aprobará próximamente, tiene prevista la retirada gradual de las bolsas comerciales de plástico no biodegradables de un solo uso.

Según el calendario:

Antes de 2013 deben distribuirse un 60% menos de estas bolsas comerciales que las que se pusieron en el mercado en 2007.
A partir de 2015, todas las bolsas comerciales incluyan un mensaje que aluda a los efectos que provocan en el medio ambiente.
Antes de 2018 ha de haberse llegado a la eliminación completa (con alguna excepción temporal para aquellas que contengan alimentos perecederos).

Sin embargo, ni en el articulado de la nueva ley, ni en el Plan Integrado Nacional de Residuos Urbanos, que sí está ya vigente, se establece que el método para alcanzar estos objetivos pase por el cobro de las bolsas comerciales de plástico. La forma de alcanzar estos objetivos se deja en manos de los distribuidores, que, por lo que parece, han optado mayoritariamente por el cobro de las mismas para desincentivar su uso.

La OCU cree que había otras opciones:

Podrían haber decidido cumplir la norma a través de la entrega gratuita de bolsas confeccionadas con material biodegradable (que ya están disponibles en el mercado).
Fomentar la distribución de bolsas de plástico no biodegradables de más de un uso (a las que no les afecta dicha disposición legal), aunque esta solución probablemente no fuera la ideal ya que no se garantiza que los consumidores la vayan a reutilizar.
Otra posible solución, que sólo implantó el grupo Eroski, fue el descontar del coste de la compra final un céntimo por cada bolsa de compra que no entregara, lo que tiene la ventaja de que no supone un coste para el consumidor y le ayuda a ver y participar de los beneficios de no utilizar este tipo de bolsas de plástico no biodegradables de un solo uso.

En cambio, casi todos los supermercados han optado por cobrar las bolsas de plástico: seguramente así se podrán cumplir los objetivos que la ley va a marcar, también sirve para que los supermercados se ahorren un dinero y eliminen un servicio que proveían gratuitamente a sus clientes. Está en su mano decidir lo que quieran… pero deberían reconocer que cobrar es la vía que ellos han elegido para cumplir con el objetivo de retirar las contaminantes bolsas de plástico no biodegradables de un solo uso.

Según explica Edén León, del Observatorio de Mercado de AIMPLAS, “estudios a nivel nacional e internacional ratifican que la mejor opción medioambiental para sustituir a las actuales bolsas comerciales de un solo uso son las bolsas reutilizables, cuando se usan al menos diez veces”.

El informe destaca que el plástico solo consume el 4% de la producción mundial de petróleo, además de ser más ligero y resistente que otros materiales. Las bolsas se pueden reutilizar para otros usos, son 100% reciclables y ocupan muchos menos espacio, con las consiguientes reducciones de CO2 en su transporte. Una tonelada de bolsas de papel contiene 18.000 unidades, mientras que la de plástico contiene 105.000 bolsas.

Además, el informe muestra las conclusiones de un reciente estudio de La Agencia del Medio Ambiente de Inglaterra y Gales que concluye que la bolsa de plástico tradicional es menos contaminante que las bolsas fabricadas con otros materiales. Según el estudio, la bolsa de algodón se debe reutilizar 131 veces, la bolsa de rafia 11, y las bolsas de papel 3 veces para que tengan un efecto sobre el calentamiento global inferior al de una bolsa convencional de plástico no reutilizable.

España es el mayor productor de bolsas de plástico en la Unión Europea. Según Cristina Monge, secretaria general de AVEP, “cuando se valora el impacto medioambiental de un producto es preciso tener en cuenta todos los factores del ciclo de vida del mismo y en este sentido los estudios corroboran que la bolsa de polietileno es la que mejor se comporta medioambientalmente hablando”

Las bolsas de polietileno reutilizable, que pueden certificarse por AENOR, contienen al menos un 15% de material reciclado, tintas no tóxicas y un proceso de elaboración que gasta menos agua y emite menos CO2 además de ser 100% reciclable.

Se trata de una bolsa un 25% más grande (21 litros de capacidad), con un peso de cerca 20 gramos y más resistente que las tradicionales (30 micras de espesor, el doble que las tradicionales). Esta bolsa garantiza la reutilización al menos 15 veces y en su último uso puede ser empleada como bolsa de basura y/o bolsa para depositar envases en el contenedor amarillo.

Las bolsas oxo-degradables se elaboran con plástico no biodegradable al que se le aplica un aditivo para acelerar su descomposición, periodo que varía en función de la cantidad y calidad de componente empleado. Sus ventajas son considerables ya que poseen las mismas propiedades de resistencia que las bolsas sin aditivo además de poderse gestionar su reciclado depositándolas en el contenedor amarillo.

En nuestro país se consumen unos 13.500 millones de bolsas de plástico al año. El 87% de las bolsas de un solo uso se fabrica en plástico y tienen una vida útil de 20 minutos. Cada español consume 238 bolsas de plástico al año y su tasa de reciclado es de en torno al 11%. Estos datos unidos al hecho de que la bolsa reutilizable es la que ofrece un comportamiento medioambiental mejor ponen de manifiesto la importancia de concienciar sobre el reciclaje y la reutilización de las mismas

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