Catalunya se despidió de las corridas de toros

Emotivo final a la historia taurina en Cataluña, con un festejo en el que José Tomás y el catalán Serafín Marín fueron los grandes protagonistas al abrir por última vez la Puerta Grande de la plaza Monumental, este domingo en Barcelona.

Pocas veces se ha vivido un espectáculo taurino con tanta pasión, pero ha sido una mezcla de emociones y rabia, protesta e impotencia, nostalgia y para algunos incluso la esperanza de que todavía pueda haber vuelta atrás. Una de las pancartas que acompañaban a los toreros en la triunfal salida a hombros lo expresaba con vehemencia: “Continuará…”.

Pero el panorama está perfectamente definido para detractores y partidarios de “la Fiesta”, y el día 1 de enero de 2012 entrará en vigor su prohibición en Cataluña de acuerdo a lo aprobado en julio de 2010 por el parlamento regional.

1 Comentario

  1. “Distorsión” del poema de F.G. Lorca: “ La cogida y la muerte”

    Eran las cinco de la tarde;
    Un político trajo el disimulo al coso,
    a las cinco de la tarde.
    Un público apenado ya prevenido,
    a las cinco de la tarde,

    Lo demás era solo muerte de un salvaje perfume,
    A las cinco de la tarde,
    todo olía a confusión y turbación,
    a las cinco de la tarde.

    El viento se llevó las ilusiones de escayola,
    a las cinco de la tarde,
    Y el óxido empezaba a sellar los cerrojos de la Monumental de Barcelona,
    a las cinco de la tarde,

    Ya luchan el tecnócrata y el pragmático,
    a las cinco de la tarde.
    Y un torero con una dispensa desolada,
    a las cinco de la tarde,
    Comenzaron los sones del pasar a la historia a sonar tristemente,
    a las cinco de la tarde.

    En las afueras, grupos de ególatras dando cornadas al epígrafe,
    A las cinco de la tarde,
    Eso sí, el toro; como siempre, ¡solo corazón arriba!
    a las cinco de la tarde.

    Cuando la sensación de arrobamiento fue llegando a la puerta del alma,
    a las cinco de la tarde,
    cuando la plaza se cubrió de impotencia en Sol y Sombra,
    a las cinco de la tarde,
    la muerte de una tradición puso huevos en el albedrío popular,
    a las cinco de la tarde.
    En volandas y a hombros fueron llevados por última vez los espadas,
    a las cinco de la tarde.

    A las cinco en punto de la tarde quieren hacer el instante eterno.
    A las cinco de la tarde, en Barcelona,
    la historia pasó del ruedo a la apenada y lejana dehesa.

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