En España, las mujeres representan el 20% de los nuevos diagnósticos en VIH y el 22% de los casos de Sida

Un estudio realizado en 23 hospitales españoles de diez comunidades autónomas, entre 748 pacientes, revela que el nuevo perfil de la mujer con VIH residente en nuestro país responde mayoritariamente a las siguientes características: heterosexual, madre, cercana a los cuarenta y diagnosticada de forma tardía. La investigación, cuyos resultados serán presentados en el III Congreso Nacional GeSIDA, que congregará en Sevilla, entre el 8 y el 11 de noviembre, a más de 400 médicos y expertos de talla internacional, revela además un número creciente de otras razas y países en la población afectada.

A fin de conocer el nuevo perfil de la mujer con VIH, la muestra incluyó sólo a pacientes diagnosticadas de infección por el virus en el periodo 2006-2010, y los resultados arrojados por el estudio fueron concretamente los siguientes: la edad media fue de 38.31 años, situándose el 78% de las mujeres los 25 y 49 años. La vía de transmisión fue la heterosexual en el 89% de los casos. El 66% presentaba diagnóstico tardío. El 44,2 % era de raza blanca, el 21.93 % negra y el 9.76% procedía de países latinoamericanos. El 46.66% vivían en casa individual y el 38.5% eran trabajadoras activas. En cuanto a estudios, el 39.44% había completado la enseñanza primaria, y el 20.72% la secundaria. El 69% eran madres.

Según datos de la Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida, en España, desde el inicio de la epidemia se han notificado un total de 79.363 casos de Sida. Las mujeres representan el 20% de los nuevos diagnósticos en VIH y el 22% de los casos de Sida, siendo la transmisión heterosexual la principal vía de transmisión del virus (79% de los casos frente al 23% en los hombres, donde la principal categoría de transmisión son las relaciones homosexuales).

Más de la mitad de los nuevos diagnósticos de VIH en mujeres pertenecen además a la población inmigrante. Ente las extranjeras, las mujeres que proceden de África subsahariana (46%) y Sudamérica (36%) son las más numerosas. Destaca asimismo el incremento en los últimos años del porcentaje de mujeres en jóvenes de menos de 20 años. Además, en los últimos años, se ha producido una disminución estadísticamente significativa en el número de madres de recién nacidos, gracias a las pruebas del VIH en mujeres embarazas. Estas pruebas reducen también el diagnóstico tardío respecto a la población masculina, si bien la proporción se ha mantenido estable en los últimos años.

A nivel mundial, y especialmente en los países menos desarrollados, el crecimiento del número de mujeres infectadas es uno de los fenómenos más preocupantes en relación con el VIH. Las mujeres ya suponen el 52% del total de personas que viven con el VIH en el mundo, y en el Africa subsahariana, donde vive el 76% de las mujeres del mundo infectadas por el VIH, representan el 60% de los infectados. En Estados Unidos suponen el 26% de las personas que viven con el VIH, concentrándose la epidemia en las minorías étnicas más desfavorecidas. En Europa, representan el 29% de los nuevos casos, siendo destacable el incremento de la población inmigrante afectada.

Aunque en España el incremento de nuevos casos de infección se produce sobre todo en hombres que practican sexo con otros hombres, el Grupo de Estudio de Sida (GeSIDA) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), que integra a la mayoría de médicos y expertos en SIDA en nuestro país subraya la especial vulnerabilidad de la mujer frente al VIH, sobre todo en los segmentos de población menos favorecidos, como se demuestra en el crecimiento alarmante del número de mujeres infectadas en los países más pobres, y, dentro de los países más desarrollados, como el nuestro, en el colectivo inmigrante. Y en consecuencia aboga por políticas específicas de género para la prevención y lucha contra el VIH en mujeres.

Precisamente, en esta dirección, los expertos de GESIDA, en colaboración con la Secretaría del Plan Nacional sobre el SIDA, acaban de elaborar un documento de consenso sobre la Asistencia en el ámbito sanitario a las mujeres con infección por el VIH, que sienta las bases para una atención diferenciada, y que concluye con la necesidad de incorporar a las mujeres en los ensayos clínicos, ahora mismo realizados mayoritariamente sobre hombres, lo cual hace que la práctica clínica, en el momento del diagnóstico, en los métodos de exploración, en la valoración de la normalidad en los análisis clínicos, y en la aplicación de terapias esté más ajustada a los hombres que a las mujeres.

Junto a la inclusión de las mujeres en los estudios clínicos, el documento de consenso de GESIDA también considera necesario “promover la formación dirigida a profesionales del ámbito asistencial con el objetivo de evitar los sesgos de género”, y señala la importancia de “identificar las necesidades que tienen hombres y mujeres incorporando la mobilidad diferencial, es decir, teniendo en cuenta las diferencias que se puedan encontrar en el diagnóstico, desarrollo de la enfermedad así como tratamiento”. Asimismo, apunta que es preciso desarrollar las habilidades de comunicación de los profesionales para mejorar la relación con los pacientes y “tener en cuenta los sesgos de género que se puedan dar en la información, investigación y atención en la elaboración de guías de práctica clínica”.

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