GeSIDA considera preocupante que tras 30 años de SIDA todavía se infecten unas 3.000 personas al año en España

Expertos de GeSIDA, el Grupo de Estudio de SIDA de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), han señalado hoy que, después de 30 años de SIDA, resulta preocupante e insostenible que todavía se sigan infectando de VIH en nuestro país unas 3.000 personas al año y han insistido en la importancia de recuperar la cultura de la prevención, particularmente entre los hombres que tienen sexo con otros hombres, colectivo donde se produce la mayoría de nuevas transmisiones, con especial incidencia en jóvenes e inmigrantes, y en el que se ha producido una evidente relajación con respecto a las prácticas de riesgo. Así lo han puesto de manifiesto durante la presentación del III Congreso Nacional GeSIDA, que se celebra en Sevilla hasta el próximo viernes, y en el que más de 400 médicos e investigadores de talla internacional van a debatir sobre los grandes retos en la prevención y tratamiento del VIH. En la presentación del Congreso en rueda de prensa han participado el presidente de GeSIDA, Pere Domingo, el presidente de SEIMC, Álvaro Pascual, el presidente del Congreso, Fernando Lozano , además del coordinador de la Red Española de Investigación en SIDA (RIS), José Alcamí.

GeSIDA considera, pues, prioritario recuperar la prevención en este colectivo, y advierte además de la preocupante asociación con el virus del papiloma humano (HPV), que afecta al 80% de los pacientes infectados por VIH que tienen sexo con otros hombres. En este colectivo, el desarrollo de displasias anales alcanza a más del 60% y la epidemia de cáncer anal por HPV alcanza valores de 120 casos por 100.000 individuos, valores nunca vistos en mujeres.

Junto a la prevención de la transmisión de nuevos casos, el diagnóstico temprano del VIH es otro de los grandes retos para el control de la enfermedad en nuestro país, pues se estima que el 30% de los infectados no lo saben y estos causan el 70% de las nuevas transmisiones. Además, cada diagnóstico tardío cuesta al sistema sanitario más de 11.000 euros por paciente al año, en costes de las consultas externas, de los ingresos hospitalarios tanto en la planta de hospitalización como en la UCI, y de la terapia. Para reducir la fracción no diagnosticada de la infección por VIH, GeSIDA considera necesario aumentar al tiempo la percepción del riesgo de infección y la accesibilidad de la prueba, de modo que todo aquel que, a pesar de ser consciente del peligro de contagio en que incurría, haya tenido una práctica de riesgo, tenga la mayor facilidad posible para la realización de la prueba de forma confidencial y con el apoyo que precise. El diagnóstico tardío es proporcionalmente mayor en España en las personas de más edad, en aquellos que se infectaron por vía heterosexual o parenteral y en las personas inmigrantes, sobre todo en las que provienen de Latinoamérica y África Subsahariana. También en hombres frente a las mujeres, aunque esa tendencia se observa en todos los países desarrollados, y se atribuye al hecho de que a las mujeres embarazadas se les realiza sistemáticamente la prueba del VIH.

Con respecto a la evolución del VIH en mujeres en nuestro país, estas representan el 20% de los nuevos diagnósticos en VIH y el 22% de los casos de SIDA, siendo la transmisión heterosexual la principal vía de contagio del virus (79% de los casos frente al 23% en los hombres, donde la principal categoría de transmisión son las relaciones homosexuales). Más de la mitad de los nuevos diagnósticos de VIH en mujeres pertenecen además a la población inmigrante. El nuevo perfil de la mujer residente en España con VIH es el de madre, cercana a los 40, con diagnóstico tardío, y contagiada por vía de transmisión heterosexual.

Retos mundiales

A nivel mundial, los expertos de GeSIDA han advertido de la necesidad de un esfuerzo de solidaridad sin precedentes en la lucha contra una enfermedad, y han recordado que solo el 30% de los pacientes que requieren tratamiento en el África Subsahariana son tratados. Además de extender el tratamiento a todo el mundo y prevenir la transmisión de nuevos casos, han señalado que los desafíos aún pendientes, tras estas tres décadas de SIDA, son lograr una vacuna frente al VIH y alcanzar la curación.

En relación con la evolución en al abordaje del VIH/SIDA en estos 30 años, José Alcamí, coordinador de la RIS, que agrupa a 35 centros de investigación y más 300 investigadores en nuestro país, y que celebra además su Reunión Docente en el marco del Congreso, ha destacado que el SIDA ha sido la primera infección a la que una sociedad tecnológicamente avanzada se ha enfrentado, que en todo este tiempo hemos asistido al nacimiento y al control de una nueva enfermedad aunque todavía no a su fin, y que ha supuesto para la ciencia y la medicina “un antes y un después”. Así, ha indicado que la primera etapa de la epidemia fue una era de grandes descubrimientos en muy poco tiempo (1981-1986), en la que se logró identificar la enfermedad, conocer cómo se transmite, aislar el virus, desarrollar, un test de detección y obtener el primer fármaco, el AZT. Luego, llegó una segunda etapa durísima, “los años de plomo” (1986-1996), en los que la epidemia se expandió y los pacientes murieron en su mayoría. A estos años difíciles le siguieron un tercer período nuevamente brillante (1996-2000), en el que se realizaron descubrimientos muy importantes y se inició el tratamiento antirretroviral combinando fármacos (HAART). “A lo largo de estos treinta años hemos alcanzado metas que entonces resultaban increíbles. La más importante es que nuestros enfermos ya no mueren y que el SIDA ha pasado de ser una condena de muerte a ser una enfermedad crónica. El VIH ha pasado de ser un virus nuevo a ser el mejor conocido de todos los virus. Y más aún, la investigación sobre el SIDA ha sido una locomotora científica para muchas otras enfermedades. Además, la sociedad ha sabido reaccionar con entereza ante la epidemia: el SIDA ha sido un elemento de movilización social, que ha generado rechazo, homofobia, miedo, marginación, pero también solidaridad, esfuerzo colectivo, cultura, libros, arte, publicidad impactante, y generosidad sobre todo”, ha explicado el investigador, que esta tarde pronunciará además la conferencia inaugural del Congreso, con el título “30 años de SIDA”. Según Alcamí, la RIS, ha contribuido de forma notable a situación España en el mapa de la investigación sobre el SIDA a nivel internacional.

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