Los rosetones de la Catedral de Palma ofrecen un espectáculo de luz y color

Dos veces al año —la diada de Sant Martí, el 11 de noviembre, y el día de la Candelaria, el 2 de febrero— se puede ver el espectáculo óptico que ofrece el rosetón mayor de la Catedral de Mallorca.

En las primeras horas de la mañana, mejor entre las 8 y las 9 h, la luz del sol proyecta sus vidrios de colores en la fachada de poniente, justo bajo el rosetón menor. Durante unos segundos los 1.236 cristales del rosetón mayor depositan su luz y color sobre el muro opuesto ofreciendo un espectáculo único y efímero a los ojos y los sentidos humanos.

La Catedral de Mallorca está básicamente orientada: con el portal mayor a poniente y el presbiterio, ábside y altar mayor a levante (de aquí proviene el concepto ‘estar orientado’ o ‘estar desorientado’). Así, el sol sale por la parte de Llucmajor y El Molinar, e incide directamente en el gran rosetón situado sobre el altar mayor —en la parte de levante del templo.

Por la orientación del edificio, estos dos días del año el sol encuadra enfila los rosetones: el 11 de noviembre cuando el sol decae, en busca del solsticio de invierno; equidistante, el 2 de febrero, cuando el sol se alza, purificado –éste es el significado de las candelas de la Mare de Déu del 2 de febrero—, 40 días después de Navidad o de los alrededores del solsticio de invierno.

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