Instalan 60 contenedores de residuo textil en Mallorca

Humana Fundación Pueblo para Pueblo, organización no gubernamental para el desarrollo (ONGD) que desde 1987 implementa proyectos de cooperación en África, América Latina y Asia gracias a los recursos que obtiene con el residuo textil, ha comenzado la instalación de sus primeros 60 contenedores de ropa y calzado usado en Mallorca, en los municipios de Alcúdia, Algaida, Binissalem, Calvià, Felanitx, Inca, Llubí, Llucmajor, Manacor, Marratxí, Muro, Palma, Porreres y Santa Margalida, respectivamente.

La iniciativa proporcionará a los habitantes de estos municipios una manera sencilla y segura de realizar sus donaciones de ropa y calzado para un fin solidario, avalado por un servicio profesional que ya se realiza en más de 800 municipios de toda España.

De estos 60 contenedores, 23 se han colocado en virtud de los convenios de colaboración firmados con los ayuntamientos de Marratxí (13 contenedores), Santa Margalida (5), Porreres (2), Algaida (2) y Llubí (1). El resto proceden de acuerdos establecidos con entidades privadas entre los que figuran el Hospital Son Espases en Palma, la estación de servicio BP Can Pastilla en Palma, el Col·legi Son Veri Nou en Llucmajor, el Olivera Centro Comercial Magaluf en Calvià o el supermercado Spar El Toro en Calvià, entre otros.

Próximamente se instalarán contenedores en Alquería Blanca, Búger, Bunyola, Capdepera, Lloseta, Ses Salines y Valldemossa.

Clasificación del textil

Las prendas depositadas en los contenedores de Humana en España tienen dos destinos: una parte se envía a las plantas de clasificación que Humana tiene en L’Ametlla del Vallès (Barcelona), Leganés (Madrid) y Valderrubio (Granada) y el resto se vende a empresas de reciclaje.

Las prendas que son enviadas a alguna de las tres plantas se distribuyen de la siguiente manera (en porcentajes aproximados):

Un 12% de la ropa clasificada se destina a las 23 tiendas de segunda mano que Humana tiene en España.
Un 47% de las prendas clasificadas se envía a África para ser vendidas a precios bajos a comerciantes locales con el fin de satisfacer la demanda de estos países, impulsar la actividad económica local y generar recursos para el desarrollo.
Alrededor de un 31% se encuentra en un estado que no permite su reutilización por lo que se vende a empresas de reciclaje textil.
El 10% restante es destinado a los vertederos porque está compuesta por prendas que no se pueden reutilizar ni reciclar dado su estado.

Con los fondos obtenidos de la gestión de la ropa usada se obtienen los recursos para la financiación y desarrollo de los proyectos de cooperación en los países del Sur, en los ámbitos de educación, agricultura y desarrollo rural, desarrollo comunitario, enfermedades contagiosas y asistencia y emergencia.

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