Son & The Holy Ghosts en el Vamp Café

El próximo 7 de abril tendremos la oportunidad de disfrutar del directo de Son & The Holy Ghosts, una banda que deleita con su folk rock de raíces, y que está cosechando múltiples elogios con su recientemente editado EP ” Shadows & monsters”.

Después de su concierto, el 23 de febrero en Espai Xócolat, ahora despliegan electricidad y atmósferas sonoras únicas en un marco tan apropiado como el Vamp Café de la calle Industria en Palma (entrada gratuita).

En Son & the Holy Ghosts la música circula, corre y se bifurca por radiantes afluentes. Se alimentan de buenos ingredientes: música americana de raíces, country alternativo, folk, rock and roll de quilates. Sus canciones irradian bonitos parajes, tienen gancho, están bien acompañadas. Una producción cuidadísima, donde todo cuadra: los arreglos están en su justa medida. Podrían ser estadounidenses pero no. Son de Mallorca. Encajan en el universo del rock americano con olivos y sobrasada. La tierra de las ensaimadas da mucho de sí. Todos ellos músicos con rodaje, venidos de diferentes proyectos. Si te gustan Corizonas, créeme que acertarás. Si no te gustan, subirás un escalón más en la americana. Y te sorprenderás de una propuesta artesana, hecha con todo el amor del mundo y repleta de canciones hechizantes.

Su flamante nuevo EP ‘Shadows & Monsters’, autoeditado en diciembre de 2011, grabado en los Urban Studios a la orden de Rafa Rigo, uno de los grandes arquitectos mallorquines del sonido. Contiene la fuerza de Neil Young en un tema con riff adictivo, como es “Disaster”, que nos atrapa por la fortaleza, por el ímpetu radiante y por la voz de Guillem Mesquida (voz y guitarra). “Ashes” respira la calma tras la tempestad y nos deja el poso del vivir. “Black Roses” brilla con luz propia y tiene ese aroma cálido, de día redondo, pletórico. Adela Peraita (Sunflowers / Sterling) pone su voz en “Etern Love”, iluminada por una pedal steel guitar un medio tiempo apacible que recuerda a un Neil Young inspirado por un Harvest más country, con un aullido vocal liberador y un solo de guitarra que nos arropa con cariño. O “Fighting horses” que parece conducirnos más por un camino tradicional, del country de raíces pero donde las guitarras resplandecen como si de un himno a los luchadores, a los que no se dejan vencer. Como colofón la canción que da título al EP nos mece en un ‘no me olvides’, y su final crescendo de guitarra sepulta la memoria, que luego la acústica remata con la calma de la sabiduría.

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