Ian Gibson publica “La Berlina de Prim”

Con un estilo que recuerda a las grandes novelas de viajeros ingleses del siglo XIX, Ian Gibson nos acerca, de forma directa y alternando el género histórico con el policíaco, a uno de los acontecimientos claves de la historia de España.

El 27 de diciembre de 1870 el general Juan Prim i Prats, presidente del Poder Ejecutivo de España, sufrió un atentado en la calle del Turco de Madrid (hoy Marqués de Cubas), en las cercanías del Congreso de los Diputados. Tres días después moría a consecuencia de las heridas recibidas. Su muerte influyó decisivamente en el cambio de rumbo de la historia de España, y hoy, casi ciento cuarenta y dos años después, sigue sin ser esclarecida.

El hispanista Ian Gibson, reputado biógrafo de Federico García Lorca, Salvador Dalí y Antonio Machado, nos brinda con su novela La berlina de Prim una historia policiaca en la que se barajan distintas hipótesis sobre la identidad de quienes pudieron organizar el magnicidio. El protagonista es Patrick Boyd, redactor del periódico londinense The People’s Word, quien se había hecho amigo de Prim en Inglaterra durante el exilio del eterno conspirador. Se trata del hijo ilegítimo de una española y de Robert Boyd, el irlandés que había apoyado y financiado a los liberales frente a Fernando VII, y que murió fusilado en Málaga en 1831 junto a Torrijos y a las otras cincuenta víctimas de aquella malograda expedición. El periodista siente la irresistible necesidad de investigar el asesinato de su amigo y, con el apoyo de su periódico, se embarca en una apasionante aventura detectivesca.

Ian Gibson nos traslada a los años de la efímera Primera República española de 1873 y nos sumerge en una intriga trepidante poblada de fascinantes personajes reales como Antonio María de Orleans, duque de Montpensier, José Paul Angulo, diputado republicano federalista revolucionario, o el naturalista Antonio Machado Núñez.
A través del diario de Patrick Boyd, de su correspondencia con el director de su periódico y de una narración ágil y dinámica, Gibson logra con gran destreza transportarnos a una época poco conocida y dibujar un panorama veraz, cuidadosamente documentado, de la España que asistió atónita al brutal asesinato de quien era entonces el hombre más poderoso y admirado del país y el responsable directo de la subida al trono de Amadeo I de Saboya.

Pero ¿por qué mataron a Prim? En la novela de Gibson, como en las buenas historias policiacas, abundan los personajes que tienen motivos para cometer un asesinato. Patrick Boyd viaja a Sevilla, Madrid, Hendaya y Sanlúcar de Barrameda siguiendo la estela de varios de los hombres sospechosos de haber participado en el crimen o de haberlo orquestado. En la lista de posibles facinerosos figuran el duque de Montpensier, rico hacendado francés y aspirante al trono de España (es hijo de Luis Felipe de Orleans y de María Amalia de Borbón-Dos Sicilias y marido de María Luisa Fernanda de Borbón, hermana de Isabel II), políticos radicales de verbo encendido, malhechores de poca monta y agentes corruptos.
La aventura de Patrick Boyd en la convulsa España de los años posteriores a la muerte de Prim atrapa desde el principio hasta el final. El periodista irlandés se mueve por una España que se siente al borde del abismo. El país vive momentos difíciles: Emilio Castelar acaba de decretar el cierre de sesiones en el Congreso, y se ha otorgado a sí mismo poderes especiales para afrontar la lucha contra los carlistas y la sublevación del cantón de Cartagena. Los rumores de un golpe de Estado resuenan entre la población, y una serie de acontecimientos extraños dificultan la investigación judicial de la muerte del general. Algunos de los presuntos autores materiales del crimen han escapado del país al intuir que iban a ser detenidos; otros han sido encarcelados y bombardean a la opinión pública con panfletos incendiarios en los que lanzan graves acusaciones que atañen no sólo a Montpensier sino también al general Serrano.

¿Tuvo Serrano algo que ver en el complot? ¿Estaban implicados los republicanos? ¿O, tal vez, ha sido una trama orquestada por los carlistas? ¿Interesaba la muerte de Prim a los que clamaban por el regreso de los Borbones al trono español? Ian Gibson va componiendo, con gran habilidad, un puzle fascinante compuesto por personajes reales y ficticios y una documentación exhaustiva (sólo el sumario del caso, que el autor ha estudiado con lupa, consta de dieciséis mil folios).

Las pesquisas de Patrick Boyd se van haciendo más peligrosas conforme avanza La berlina de Prim: algunos de los presuntos implicados en el crimen han muerto de manera extraña y el periodista se ve obligado a tomar ciertas precauciones al recibir anónimos con preocupantes amenazas. Se hace evidente que alguien no lo pierde de vista, hecho que se convierte en un serio inconveniente para sus investigaciones y para el discurrir de su relación con una española rabiosamente atractiva que intenta huir, como madame Bovary, de una vida matrimonial rutinaria y apagada.

Además de una ambientación histórica impecable y una intriga policial, La berlina de Prim es una deliciosa estampa de la España de 1873. Entre los personajes reales que se mueven por sus páginas hay que destacar la presencia de Benito Pérez Galdós, quien se acaba de embarcar en el ambicioso proyecto de sus Episodios nacionales y quien se siente tan fascinado como Patrick Boyd por el magnicidio de Prim, a quien admiraba profundamente.

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