INTECO publica una Guía para usuarios sobre identidad digital y reputación online

El Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO) ha publicado la “Guía para usuarios: identidad digital y reputación online”, con objeto de analizar los conceptos de identidad digital y reputación online desde el punto de vista de la privacidad y la seguridad.

La Guía describe situaciones que preocupan a los usuarios, como la suplantación de identidad, las amenazas a la privacidad o los impactos derivados de publicaciones falsas o descontextualizadas. Asimismo, analiza las implicaciones jurídicas de estas categorías de riesgo y se aportan una serie de pautas de actuación.

Señala la guía que en el entorno de la Web 2.0, los usuarios proyectan su personalidad y descubren nuevas formas de relacionarse: se genera la identidad digital y reputación online. Los usuarios participan, interactúan, proyectan y expanden su personalidad en la Red. En este entorno, el conjunto de información sobre el individuo expuesto en Internet, conforma una descripción de dicha persona en el plano digital. Es decir, constituye su identidad digital.

En la Red cada acción del individuo deja un rastro que puede ser seguido en todo momento y con independencia de la voluntad del protagonista. Asimismo, la repercusión de la acción se multiplica por la capacidad de difusión de este medio. La identidad digital está estrechamente relacionada con la reputación online o consideración social que el resto de usuarios tienen de la vivencia online del individuo en cuestión. En la reputación online influyen la actuación del individuo en la Red, la de terceros y la derivada del factor relacional.

En la vivencia online el individuo se enfrenta a desafíos que pueden constituir amenazas a la privacidad y seguridad. Una de estas situaciones es la suplantación de identidad, que implica la apropiación indebida de la identidad digital (por ejemplo, la usurpación de un perfil o página personal) por un tercero malintencionado. En muchos casos, este es el primer paso para la comisión de estafas, ciber-acoso, extorsión, etc.

La Guía señala, asimismo, que otro problema radica en el control insuficiente de los datos personales vinculados a sus perfiles online. La configuración insuficiente de las opciones de privacidad o el etiquetado de imágenes son ejemplos de amenazas para la privacidad.

INTECO recuerda que existe un marco legal que protege al individuo frente a la vulneración de los derechos vinculados a la identidad digital y reputación online.

Los derechos al honor, la intimidad y la propia imagen protegen la dimensión subjetiva de la personalidad, tanto desde el punto de vista de la actuación del individuo, como desde el punto de vista de la participación de los demás en estos actos y de la generación de una reputación. Por su parte, el derecho a la protección de datos otorga a los ciudadanos potestad para controlar sus datos personales y decidir sobre los mismos. Asimismo, establece una serie de obligaciones a los prestadores de servicios de Web 2.0 para asegurar que los usuarios pueden ejercer sus derechos en todo momento.

Con respecto al llamado derecho al olvido –la facultad del individuo de obtener la eliminación de una determinada información– INTECO señala en este documento que aunque no existe una regulación específica, puede ejercerse utilizando las herramientas facilitadas por el derecho a la protección de datos. Asimismo, recuerda que determinadas conductas conllevan implicaciones penales, como la injuria y la calumnia o la suplantación de identidad y sus posibles delitos derivados.

Para una adecuada gestión de la identidad digital y reputación online, es necesario definir una serie de pautas de prevención y reacción ante impactos:

  1. Crear los perfiles de forma responsable: revisando la política de privacidad del servicio y valorando la cantidad de datos que el proveedor solicita. Los perfiles deben diferenciarse en función del uso que se de: personal, profesional, etc.
  2. Configurar adecuadamente las opciones de privacidad de cada perfil, para que la información sea vista únicamente por las personas elegidas previamente.
  3. Valorar la privacidad de la información e imágenes que se publican, tanto propia como de terceros. Una vez publicada, se pierde el control sobre ella.
  4. Hacer un seguimiento periódico de la información que existe sobre uno mismo en la Red.
  5. Usar el sentido común a la hora de participar en medios sociales. Respetar a los demás usuarios.
  6. Utilizar los canales de denuncia internos de las plataformas de redes sociales para informar sobre situaciones no deseadas. Los menores de edad deben acudir a un adulto para buscar una solución.
  7. Acudir a los canales de denuncia habilitados por la Policía y la Guardia Civil.
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