Xavier, 62 años y con una minusvalía del 66% despedido por los ajustes de Bauzá

Actualmente vivimos unas de las peores situaciones financieras en nuestro país. Los índices económicos están por los suelos, un gran déficit público, de cada vez hay más paro, huelgas etc. Son tiempos difíciles para todos. Después de varios años todo sigue igual, el Govern ha optado por realizar políticas restrictivas con recortes en todos los sectores de las sociedad. ¿Esto que produce? Que la economía no circule, aumento del paro y reformas que atan a los trabajadores a ni poder ponerse enfermo.

Un ejemplo de muchos es Xavier. Una persona que trabajaba como auxiliar administrativo desde hace cinco años en la entidad ENB (entidad que gestiona los espacios naturales protegidos de las Islas Baleares). Ahora mismo se encuentra en el paro con 62 años y una minusvalía física del 66%. ¿Por qué esta decisión cuando ocupaba una plaza que no resultaba especialmente costosa para la Administración? A todo esto hay que sumarle que solo le faltaban unos meses de cotización para acogerse a la reducción de vida laboral por cuestiones de minusvalía severa y acceder a la jubilación anticipada con el 100% del sueldo.

Con esta situación ¿Qué hace Xavier? En una entrevista que mantuvimos nos explicó que el suyo no se caracterizaba por ser un gran sueldo, sino uno de los sueldos más bajos pero que servía para poder vivir. “Gracias a Dios mis hijos no dependen de mi, tienen familias e independizados pero se trata de un factor económico importante para mi”. Ahora nuestro protagonista se encuentra formalizando los trámites del paro.

A pesar de todo aún quedan muchos cabos sueltos. Según manifestó Xavier, el día 18 de julio recibió una llamada del Consell de Dirección de ENB para tramitarle que amortizaban su plaza, sin ningún tipo de explicación o motivo ni tampoco indemnización. “Yo no quiero indemnización ni tampoco dinero, quiero mi trabajo” según apuntó. Si nos acogemos a la normativa que se aprobó en febrero la indemnización por despido improcedente en el caso de los contratos indefinidos será de 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades, mientras que la del despido procedente será de 20 días por año trabajado, con un máximo de un año de salario.

Después de este varapalo Xavier se encontró sin nada, esperando a que alguien le ofrezca un trabajo con sus características. Él expuso que en caso de no aclararse su situación podría mandar a juicio a la empresa ya que como según bien expuso “no tengo nada que perder”.

Además de Xavier nos encontramos con muchos casos similares. Hará un año la asociación de ASPROM pedía y pide a gritos actualmente más subvenciones para poder dar cuidados a aquellas personas que por desgracia no pueden valerse por ellos mismos. Como observamos no solo están matando la economía del país sino también la sociedad con ella ya que a medida que avanza el tiempo se hace insostenible su sustento.

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