La economía española registra un decrecimiento intertrimestral del 0,4% en el segundo trimestre de 2012

El Producto Interior Bruto1 (PIB) generado por la economía española ha registrado un decrecimiento trimestral del 0,4%2 en el segundo trimestre de 2012. Esta tasa es una décima más negativa a la estimada en el primer trimestre.

En términos interanuales, la tasa de crecimiento del PIB es del –1,3%, siete décimas menos que en el trimestre anterior, como consecuencia de una mayor contracción de la demanda nacional, dado que el sector exterior mantiene la misma contribución positiva al crecimiento agregado que tenía en el primer trimestre del año.

Esta serie trimestral incorpora la actualización de las estimaciones anuales correspondientes al período 2008–2011, de la Contabilidad Nacional de España, base 2008, presentada ayer, 27 de agosto. El apartado final de esta nota resume las revisiones realizadas en el crecimiento del PIB trimestral.

Por lo que se refiere al entorno europeo, tanto la Unión Europea en su conjunto como la Eurozona, registraron crecimientos intertrimestrales negativos (–0,2%). Aún así, una parte de las principales economías europeas presentaron crecimientos positivos o nulos, tal y como es el caso de Alemania (0,3%), Austria y Holanda (0,2%) y Francia (0,0%). Por el contrario, Reino Unido e Italia registraron crecimientos negativos (–0,7%), de mayor intensidad que en el caso de España (–0,4%).

Analizando el crecimiento interanual del PIB español en el segundo trimestre de 2012 desde la óptica del gasto, se observa una contribución más negativa de la demanda nacional, que alcanza los –3,9 puntos, frente a los –3,2 puntos del trimestre precedente y, asimismo, un estabilización de la aportación positiva de la demanda externa, de 2,6 puntos.

Demanda nacional
La contribución más negativa de la demanda nacional a la actividad agregada en este
trimestre se aprecia de forma común en sus dos principales componentes, el gasto en
consumo final y la inversión en capital fijo.

El gasto en consumo final de los hogares aumenta en siete décimas su crecimiento
negativo, del –1,5% al –2,2%, en línea con la reducción de la remuneración de asalariados, principal recurso de los hogares para enfrentarse al gasto en consumo. Dicha remuneración decrece a un ritmo del 3,9%.

Todos los componentes del gasto de los hogares, a escala agregada, muestran un peor
comportamiento que en el trimestre precedente, siendo más intensa en el caso del gasto en bienes (especialmente los duraderos) que en el de servicios.

Por su parte, el gasto en consumo final de las Administraciones Públicas reduce su
crecimiento negativo en seis décimas hasta el –3,0%, como consecuencia de la evolución
tanto de las compras de bienes y servicios realizadas por estas administraciones como de la remuneración de asalariados de aquellas.

Demanda exterior

La contribución de la demanda exterior neta de la economía española al PIB trimestral es
similar a la del trimestre precedente, manteniéndose en 2,6 puntos. Este resultado se
produce como consecuencia conjunta de una moderada aceleración de las exportaciones,
compensada por un menor decrecimiento de las importaciones.

Empleo

El empleo, medido en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo,
acentúa su decrecimiento interanual en un punto, hasta el –4,6%. Este resultado supone la reducción de 801 mil empleos netos a tiempo completo en un año.

A escala agregada, las tasas interanuales registradas en la Industria y en los Servicios son más negativas que las del trimestre precedente.

En términos interanuales, los Servicios pierden 350 mil empleos, la Construcción poco más de 303 mil empleos, la Industria 136 mil y las ramas primarias casi 11 mil.

La contracción del personal ocupado se registra con más intensidad en el empleo asalariado (pasa del –4,0% al –5,1%). Por su parte, el empleo no asalariado presenta una tasa de crecimiento ligeramente menos negativa este trimestre (pasa del –1,2% al –1,1%).

Rentas

Por lo que se refiere a la distribución primaria de las rentas, la remuneración de los
asalariados pasa del –2,5% al –3,9%. Este resultado es consecuencia del descenso de algo
más de un punto en el número de asalariados (del –4,0% al –5,1%) y de la desaceleración
de dos décimas en la remuneración media por asalariado (del 1,5% al 1,3%).

De esta manera, el crecimiento del coste laboral por unidad de producto (CLU) se sitúa en el –2,1%, casi dos puntos por debajo del deflactor implícito de la economía.

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