El Teléfono de la Esperanza atiende 3.004 llamadas en 2010 y 2011 de personas que querían suicidarse

El Teléfono de la Esperanza recibió 3.004 llamadas con temática suicida entre 2010 y 2011, el 6 por ciento de las cuales (179) las realizaron ciudadanos que estaban intentando suicidarse en ese momento, mientras que el 22 por ciento (672) de las llamadas las hicieron personas que se encontraban en una crisis y amenazaban con el suicidio como salida a la misma, y un 72 por ciento (2.153) se caracterizaban por ser ciudadanos en crisis que ideaban la posibilidad del suicidio.

Según un comunicado del Teléfono de la Esperanza, este servicio es más utilizado por las mujeres que por los hombres. De hecho, tres de cada cuatro llamantes son mujeres, lo que evidencia que en situaciones de crisis emocional a las mujeres les cuesta menos solicitar ayuda psicológica que a los hombres.

También se puede constatar que muchas mujeres suelen actuar como portavoces de la familia cuando existe un problema de índole familiar. Por tanto, dado que el Teléfono de la Esperanza es un recurso de ayuda al que recurre más el sexo femenino, no es de extrañar que entre los llamantes con temática suicida el 39 por ciento lo constituyen los hombres y el 61 por ciento, mujeres.

Tal y como señala la nota, aunque las mujeres intentan suicidarse con una frecuencia tres veces mayor que los hombres, éstos consuman el suicidio en una proporción cuatro veces mayor que ellas.

Si bien llamaron personas de todas las edades, la franja mayoritaria se sitúa entre los 25 y los 54 años. Un total de 37 llamadas fueron de adolescentes, mayoritariamente con ideas suicidas, mientras que sólo uno de ellos se preparaba para un intento serio de quitarse la vida. La mayoría de ellos, el 75,2 por ciento, se encuentran sin pareja en el momento de la llamada (soltero, viudo o divorciado), lo cual apunta a una relación muy estrecha entre la soledad y el suicidio.

Por otra parte, los expertos indican también una fuerte vinculación entre depresión y suicidio, con alrededor del 50 por ciento de los casos.

Dado el anonimato del servicio que ofrece el Teléfono de la Esperanza, “resulta difícil valorar los resultados obtenidos en la prevención de la conducta suicida de estos llamantes”, recalcan desde este servicio, desde donde apuntan a toda una serie de indicadores indirectos que “nos demuestra la eficacia del servicio”.

Muchos de los llamantes acuden posteriormente de forma presencial a los servicios terapéuticos ofrecidos por los profesionales del Teléfono de la Esperanza, mientras que otros manifiestan abiertamente al finalizar la llamada que se encuentran más calmados y con las ideas más positivas frente a la vida.

“No resulta extraño que algunos de ellos llamen posteriormente para agradecer el servicio recibido y manifestar que han superado la crisis”, resaltan, destacando que los voluntarios que atienden el servicio telefónico para personas en crisis “nos expresan su satisfacción sobre los resultados que consiguen en este tipo de llamadas. Obviamente no tenemos cifras sobre la eficacia del servicio, pero si tenemos testimonios que nos confirman que nuestros voluntarios han salvado vidas con su servicio de escucha”, sentencian.

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