Barceló indaga en las pinturas budistas en ‘Cuadernos del Himalaya’

El artista Miquel Barceló realiza un recorrido a través de la magia tibetana y las pinturas budistas que fue descubriendo a lo largo de dos viajes consecutivos por la cordillera más alta del mundo durante los veranos de 2009 y 2010 en su libro ‘Cuadernos del Himalaya’ (Galaxia Gutenberg).

Barceló ha reconocido la “fascinación” que le ha producido el descubrimiento de esta región, en la que se ha sentido alejado del resto del mundo, y se ha congratulado por la posibilidad de entablar una relación directa con las obras de arte, a través de su mirada y alejado de reproducciones de terceros, como método de trabajo a partir del que es posible interpretar y crear.

El artista, nacido en Felanitx en 1957, se ha referido especialmente a la existencia de dibujos centenarios en cuevas remotas, de colores inspirados a los alrededores, con matices rojizos, amarillentos y grisáceos, para cuyo visionado era necesario caminar durante días y trepar a montañas inestables gracias a cuerdas hechas con pieles de cabra.

Estas “grandes obras de arte”, una especie de témperas plasmadas sobre paredes en las que hace siglos que no llueve y que no cuentan con ninguna protección, estaban acompañadas por ascetas y monjes budistas que se encontraban en los mismos lugares meditando, de forma que, en ocasiones, se hacía difícil discernir si estaban vivos o muertos y se fundían con el espíritu que irradia de los mismos dibujos.

“Nunca he tenido esta voluntad asceta, más bien todo lo contrario”, ha comentado un irónico Barceló, que ha relatado anécdotas que descubrió durante el viaje como la persecución de los practicantes tántricos por parte de las grandes religiones monoteistas –comparable a la de los animistas africanos–, o el uso por parte de algunas minorías del Himalaya de excrementos de yak como moneda, por servir ésta como comustible, y que se guarda amontonada a la vista de todos los vecinos sin necesidad de esconderse en bancos.

De este modo, la magia del Himalaya se ha concretado en un recopilatorio de textos –escritos originalmente en francés–, fotografías comentadas por él mismo y dibujos que provienen de dos cuadernos que Barceló elaboró ‘in situ’, uno de tapas negras y otro rojas de dimensiones reducidas que, en algunos casos, se han completado con hojas sueltas de mayor tamaño.

El libro que ahora publica Galaxia Gutenberg pretende recoger lo esencial del encuentro entre el artista y el Himalaya, en su búsqueda de un “mundo en combustión” por su espiritualidad, su paisaje y su arte, mostrando a un Barceló en diálogo con todo lo que se le presenta en el camino y fascinado por los avatares de un viaje que le llevan a un nuevo descubrimiento de sí mismo.

El director de la editorial, Joan Tarrida, ha reconocido que podría existir la tentación de comparar los cuadernos de esta zona con los ya publicados sobre África, si bien ha adelantado que ambas obras no son iguales y salta a la vista que en el caso de los cuadernos africanos existe mucho más texto.

Tarrida ha explicado que los ‘Cuadernos de África’ parten de los escritos que Barceló elaboró entre 1988 y 2000 a lo largo de sus estancias en Mali, mientras que en el caso del Himalaya se privilegia la imagen porque la referencia temporal es diferente, si bien se abordan temas hasta ahora inéditos como la existencia de templos, budas, burkas y dalais lamas, entre otros.

RELACIÓN CON ÁFRICA

El mismo Barceló ha señalado que es imposible desligar su obra de la existencia de África, aunque ha señalado que actualmente no tiene pensado volver a Mali, donde tiene su hogar, porque “un catalán cuesta entre 8 y 10 millones de euros”, ha señalado en relación a la ola de secuestros de occidentales para solicitar un rescate posterior.

Barceló ha hecho un repaso histórico sobre el Sáhara para comentar que en los últimos 20 años se ha sustituido el tradicional contrabando de dátiles y tabaco por otro más lucrativo de armas y drogas, a la par que la influencia francesa se ha visto reducida en pos de la influencia de China y Estados Unidos.

En cualquier caso, y en relación al conflicto que vive Mali desde el golpe de estado de este año que ha llevado a la independencia ‘de facto’ del norte del país, el artista mallorquín ha opinado que el “invento de Al Qaeda es la otra cara de los yankis”, y ha señalado que en realidad la zona está repleta de riquezas naturales como oro, petróleo y uranio, lo que la convierten potencialmente en un nuevo Afganistán.

Barceló ha adelantado que está prevista una próxima exposición en Nueva York de parte de sus nuevas pinturas, que ha reconocido que actualmente tienen cierto aire “budanesco”, mientras que para el mes de diciembre organizará una muestra en Zúrich de algunas de sus cerámicas. EP

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