‘Stomp’, ruido, música y ritmo bailable en el Auditorium

Desde esta noche y hasta el próximo domingo, la percusión, música, humor y danza del espectáculo ‘Stomp’ estará en el Audiorium de Palma dentro de la gira de celebración de su XX aniversario. Un montaje cuyos artistas, a lo largo de sus cinco únicas funciones en la capital balear, convertirán el ruido en música y en ritmo bailable.

‘Stomp’ aterriza de esta forma en Palma, de la mano de Rubio Produccions, con su versión “más fresca, trepidante y divertida” para conmemorar 20 años durante los que ha recibido más de 15 millones de espectadores en 48 países de todo el mundo, tal y como han explicado desde Comedia. Comunicació & Mèdia.

Percusionistas de alto nivel se encargarán de llenar el Auditorium de una energía “desbordante” elevando a categoría de instrumentos musicales utensilios cotidianos y aparentemente vulgares como cubos de basura, mecheros, palos, botas, delantales, 200 litros de agua, latas de pintura y, en esta ocasión , también tubos y fluorescentes.

Y una vez más, contagiarán esta energía haciendo participar al público en este montaje “explosivo” que sustituye la palabra por el movimiento y el ritmo, “sin olvidar buenas dosis de humor, potencia visual y un cierto espacio para la improvisación, que hace que cada función sea única e irrepetible”, según los organizadores.

Una comedia visual donde la sorpresa y la interacción mantienen la complicidad con el público para hacerlo partícipe del espectáculo a través un lenguaje universal: la música y los gestos.

El montaje ha permanecido en el Ambassadors Theatre del West End londinense durante diez años consecutivos. En él no existe discurso, ni diálogo o argumento. Tampoco connotaciones políticas ni técnicas pretenciosas, sino tan sólo la exploración de sonidos a través de diferentes utensilios, para conseguir un ritmo y “bombardear” al público con él.

La compañía nació en Brighton (Reino Unido) hace casi veinte años, de manos de Luke Cressel y Steve McNicholas, con la intención de crear sonidos a través de los objetos más baratos y accesibles que encontraban a su alrededor. Su intención era dar una vuelta de tuerca a la tradición que existía en los mercados de las aldeas inglesas durante la Edad Media, que consistía en llevar a cabo animación callejera a base de música y danza.

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