Condenan a la clínica Palmaplanas a pagar 140.000 euros por un paciente que murió tras una operación

La Audiencia Provincial de Baleares ha condenado a la Clínica Palmaplanas a indemnizar con 140.000 euros a los familiares de un paciente que murió dos meses después de ser operado de colelitiasis -cálculos biliares-, cirugía tras la cual el enfermo comenzó a sufrir complicaciones abdominales y respiratorias que, ante el retraso en su tratamiento, derivó en el óbito del paciente, quien entonces gozaba de un buen estado de salud.

Así se desprende de la sentencia dictada por la Sección Cuarta de la Audiencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, y que, en lo que a la responsabilidad del centro sanitario se refiere, estima la demanda interpuesta por los familiares del fallecido, defendidos por el abogado Antonio Martínez, del Bufete Coca, al atribuir el fatal desenlace a la actuación de los profesionales de cirugía que asistieron al fallecido.

Y es que, según la resolución judicial, los sanitarios que le intervinieron, a mediados de 2006, no sólo fueron responsables de la cirugía sino también de sus posteriores efectos “en la medida en que conocían de primera mano las vicisitudes concretas de la operación y las eventuales complicaciones que, tanto generales como particulares del caso concreto, podían derivarse de la misma”.

El tribunal, que responde así al recurso de apelación presentado por los parientes contra la sentencia que en primera instancia desestimó su demanda, afirma que durante la intervención mediante lamparoscopia se produjo una lesión duodenal que pasó inadvertida, ya que no fue diagnosticada ni paliada ante los síntomas que el paciente iba presentando, por lo que considera la operación “la principal fuente de sospenchas de toda sintomatología dudosa sobrevenida”.

A juicio de la Sala, los facultativos “no supieron realizar una correcta interpretación a tiempo, faltando a la diligencia profesional exigible en orden a buscar la solución técnica más correcta” y derivándose de su retraso “un desenlace fatal del que debe responder la entidad demandada” por la mujer y los hijos del fallecido.

La sentencia alude además a la “omisión de explicaciones” en las periciales aportadas por los demandados así como a su ausencia de “credibilidad” frente a las “concretas imputaciones técnicas” que los peritos de los demandantes.

Una conclusión que se ve reforzada por el hecho de que la Clínica “no actuó de modo ortodoxo en la confección del expediente médico y en el correspondiente control y posterior entrega de la información”, lo que lleva al tribunal a apuntar a un “velado interés [por parte del centro médico] en obstaculizar el acceso al fondo del asunto y que, obviamente, en nada favorece a su credibilidad”.

MANIPULACIÓN DE LA HISTORIA CLÍNICA DEL PACIENTE

Al respecto, la demanda ya aludía al hecho de que la historia clínica del paciente fue confeccionada unilateralmente por los demandados, quienes en diversas ocasiones “se negaron a entregarla”, lo que así sucedió finalmente “de forma forzosa” tras haber sido demandada la clínica. Es más, aseveraba que la historia entregada adolecçia de “irregularidades y deficiencias que revelan una manipulación posterior por parte de los demandados”, por lo que cuestiona la autenticidad de la misma.

Ya en el caso del médico que desde su ingreso trató al paciente, contra quien también iba dirigida la demanda, la resolución apunta a que “no cabe concluir que el doctor fuera el principal y único responsable de la negligencia”. De hecho, uno de los cirujanos que le operaron afirmó en su interrogatorio que el postoperatorio lo llevaban “entre dos o tres personas” y que vio varias veces al paciente durante esa fase y que, sólo en el último momento, previo a la segunda operación, se decidió a intervenir nuevamente.

En concreto, los demandantes -esposa e hijos del paciente- serán indemnizados por daños personales, psicológicos y morales derivados de la pérdida de un ser querido, “máxime cuando gozaba de un estado de salud bueno, que no hacía pensar a nadie la posibilidad de tan nefasto final”. Los familiares alegaban en su demanda que tuvieron que pasar “por un calvario emocional prolongado desde su ingreso hospitalario” ante el progresivo deterioro del paciente.

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