Hallan en Escorca un buitre negro muerto por causas no naturales

El pasado domingo, 15 de octubre, sobre las 17:30h, miembros de la ‘Black Vulture Conservation Foundation (BVCF, Fundació Voltro Negre)’, junto a agentes de Medio Ambiente y de la Guardia Civil, recogieron un ejemplar de Buitre negro (Aegypius monachus) en el término municipal de Escorca

El animal fue encontrado en una zona boscosa de difícil acceso por unos buscadores de setas, quienes avisaron del incidente a un voluntario de Protección Civil, que a su vez dio cuenta a la Fundación del hallazgo para su recogida. El buitre fue recogido por un Agente de Medio Ambiente quien lo trasladó al COFIB para su análisis, siguiendo el protocolo de actuación para estos casos.

El ejemplar llevaba muerto aproximadamente una semana. Según la Fundación una primera inspección ocular del terreno, postura y estado del animal, apunta a que al buitre le sobrevino la muerte, o un súbito descontrol de sus facultades, en pleno vuelo, lo que causó que cayera en la espesura del bosque y su cuerpo sufriera letales fracturas y heridas. Presentaba el ala derecha completamente desmembrada del cuerpo y el tórax abierto y fracturado, entre otras lesiones.

Este ejemplar de buitre negro nació en el 2006: Fue anillado y controlado desde su nacimiento hasta sus primeros vuelos por miembros de la Fundación Voltor Negre en el término municipal de Fornalutx. El ejemplar portaba una anilla plástica de reconocimiento a larga distancia Nº 3UR y la oficial del Ministerio de Medio Ambiente 11010007. El ejemplar tenía seis años de edad y se encontraba en plenas facultades reproductoras. Su porte era grande y bien musculado, lo cual descarta que el ejemplar pudiera haber muerto por desnutrición o precaria salud. Generalmente, ejemplares de esta edad están en plena forma física y sus causas de mortalidad suelen estar relacionadas con el hombre.

La Fundación está a la espera de los resultados que arrojen los análisis del animal, que serán realizados en primera instancia por parte de los veterinarios del COFIB. No obstante, miembros de la organización apuntan que teniendo en cuenta la temprana edad del animal, éste podría haber muerto por causas no naturales como envenenamiento (práctica ilegal todavía presente en los campos mallorquines), disparos (en 2003 se encontró herido un ejemplar con 27 perdigones de dos calibres diferentes) o intoxicación por la ingesta del plomo que queda en las carroñas de cabras abatidas por cazadores o por la propia Conselleria de Agricultura, Territorio y Medio Ambiente en los descastes programados.

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