El Mallorca quiere evitar el arbitraje en la demanda del G30

El Mallorca esta pensando en judicializar nuevamente un caso de demanda, la del G30, y evitar al tribunal de arbitraje que en pocos meses resolvería la cuestión, de esta manera el Club alargaría en quizás años esta disputa, dejando los actuales dirigentes una situación poco atractiva e insostenible para el Club bermellón.

Recordar que la demanda impuesta por el G30 consta de dos partes, por una lado la del grupo de unos 14 millones al existir una clausula de penalización (que el Mallorca conocía) y por otro lado las demandas individuales de cada Club del grupo hasta sumar un total de 21 millones de euros.

La judicialización del caso no beneficia al Mallorca, en todo caso sólo a Coca y a sus servicios jurídicos, los mismos que aconsejaron romper con Mediapro. El Mallorca llevado por los consejos de Coca ya hizo lo mismo con el caso Delta, un caso que se resolvió en junio y que tras la apelación del Mallorca ante la Audiencia, ahora en octubre, se ha dictado una sentencia exactamente (en lo principal) igual a la anterior. El Mallorca no se ha visto beneficiado por esta acción legal, el único beneficiado ha sido Miquel Coca.

Revisar las cuentas

La demanda del G30 abre un nuevo frente interno, en la anterior reunión del Consejo de Administración se dio por aprobado el presupuesto y las cuentas, cuando es la Junta de Accionistas quien debe hacerlo, en el cierre de cuentas estaba la quita de 15 millones y faltaban datos, por lo que ya se hablaba de unas pérdidas cercanas a los 8 millones. El Mallorca está en concurso de acreedores, lo que le obliga a tener un déficit cero. Por tanto la versión oficial fue la del beneficio de tres millones de euros.

A pesar de que el Mallorca conocía las consecuencias de abandonar el G30, no incluyó en las cuentas esta previsión de gasto, es ahora cuando la demanda ya se ha presentado que deberá hacerlo, es por ello que tal vez quiera alargar en el tiempo esta demanda para así no tener que consignar esta cifra negativa en sus cuentas (algo que no puede hacer) y la actual Dirección dejaría empantanado el Club para posibles compradores, que haberlos los hay.

El grupo mayoritario de accionistas encabezado por Serra Ferrer tiene tres ofertas de compra diferentes, una la de Claassen, y dos más con particularidades, una a largo plazo y la otra que incluiría las acciones de Terrasa, al parecer ninguna satisface las aspiraciones de Serra Ferrer, y si el Club sigue maniobrando así igual nadie querrá hacerse con él.

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