“La vida iba en serio” la primera novela de Jorge Javier Vázquez

En 1995, Jorge Javier Vázquez, todavía un muchacho y totalmente desconocido por el gran público, llega a Madrid con su maleta, un contrato para trabajar en una revista de corazón bajo el brazo y una vida interior cargada de deseos sin cumplir, miedos y preguntas sin respuesta.

Anhela dos cosas: la libertad para ser él mismo y vivir abiertamente su sexualidad y triunfar en su profesión. Pero ignora que todo tiene un precio. Para avanzar y hacer que se cumplan los sueños, deberá saldar las deudas que tiene con el pasado, asumiendo y reconciliándose en la distancia con el padre estricto e intransigente que tuvo, la madre protectora, las hermanas indiferentes y todo un barrio y un entorno que se burla de quien es distinto.

La vida iba en serio publicada por Editorial Planeta es la primera novela de Jorge Javier Vázquez.

Jorge Javier Vázquez se presenta al mundo en la novela La vida iba en serio a través de las relaciones con sus familiares, amigos, profesores, vecinas o compañeros de clase. Mediante sus vivencias, sus recuerdos sin edulcorantes y sobre todo con sus miedos, se da a conocer un niño que no bajaba a jugar a la calle porque le pegaban y le insultaban como más le dolía: “mariquita”; a un joven “sin planes los viernes” y cuyo padre creía “que de lo suyo se puede salir o las va a pasar más putas que Caín”; y a un adulto que con 25 años todavía se ponía nervioso cuando mentía a sus padres.

La vida iba en serio personifica a uno de los periodistas más famosos del panorama televisivo actual desvelando sus virtudes pero, sobre todo, sus defectos. La novela es una mirada crítica, irónica, triste y muy cariñosa del autor sobre sí mismo y su “enfermiza timidez”. En el fondo, “yo no era más que un chico de barrio patoso, con sobrepeso, no muy agraciado y con unas tendencias sexuales siempre puestas en tela de juicio”.

Página tras página, el lector va conociendo al verdadero Jorge Javier Vázquez y tendrá que descubrir qué es real y qué es ficción. El del “miedo al rechazo” cuya “evolución personal pasaba por ser aceptado entre la gente bien de la ciudad”; un Jorge que siempre intenta “quitarle hierro” a todo lo que le pasa y ante las situaciones que le crean incomodidad, “mira para otro lado”. La vida iba en serio descubre a un Jorge “imbécil y enamoradizo”, un peliculero amante del melodrama que se enfurruña con facilidad y se juzga “por pasárselo bien”.

El temor a que su sexualidad fuera descubierta, excusas, mentiras y remordimientos por no ser el hijo modélico sobre el que un padre ha puesto todas sus expectativas, son algunos de los ingredientes de esta receta que es la infancia y juventud de un Jorge Javier Vázquez extenuado por “vivir engañando”…

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