El presunto testaferro de Urdangarin afirma que no tenía ninguna capacidad de decisión

La defensa de Mario Sorribas, presunto testaferro y hombre de confianza del Duque de Palma, Iñaki Urdangarin, ha afirmado que su patrocinado, quien ejerció como apoderado en la inmobiliaria que el marido de la Infanta Cristina comparte al 50 por ciento con su mujer, era un “currante” considerado por los demás como “muy trabajador y servicial”, pero sin ninguna capacidad de decisión ni mando.

Así lo pone de manifiesto en el recurso de reforma, al que ha tenido acceso Europa Press, que ha interpuesto después de que el juez instructor de las investigaciones sobre el Instituto Nóos denegase archivar su imputación. “Todos, absolutamente todos los testigos a los que se les ha preguntado, que se cuentan por docenas, han manifestado que Sorribas era un mandado”, recalca el letrado.

De hecho, en esta misma línea el abogado incide en que “absolutamente todos cuantos han declarado en la condición que fuera han indicado de manera taxativa y sin dudar quiénes eran los dueños del Instituto Nóos” -en alusión a Urdangarin y su exsocio Diego Torres-, “quiénes se ganaban la vida con la ganancia empresarial de sus actividades y quiénes eran los que mandaban y tomaban todas las decisiones”.

“Pues bien, en el rotundamente negado supuesto de que dicha entidad hubiera cometido algún delito, está claro a quién o a quiénes incumbiría su responsabilidad, no al currante Sorribas”, asevera el abogado, quien defiende que las actuaciones que atañen al encausado eran “de corte meramente administrativo”, en las que habría transmitido las instrucciones de Torres “en el marco de un funcionamiento empresarial normal” del que “no cabía presumir que encubriera ninguna actividad delictiva”.

Tal y como apunta en el recurso, Sorribas comenzó a trabajar en Aizoon en 2009, cuando había dejado de hacerlo para Nóos y cuando “hacía ya algún tiempo, cuantificable en años”, que esta inmobiliaria no mantenía ninguna relación con el Instituto, al tiempo que “habían transcurrido años desde la celebración de los contratos públicos con Nóos”.

En este sentido, subraya que Urdangarin apoderó a su presunto testaferro cuando marchó a vivir a Estados Unidos, “por una razón elemental de proximidad física”. Pero ello sucedía, abunda, cuando “los grandes eventos de Valencia y Baleares se habían celebrado, en cambio, en 2004 y 2006”, en referencia a los proyectos en el marco de los cuales Nóos habría desviado millones de euros públicos procedentes de los gobiernos valenciano y balear.

En el auto combatido, el titular del Juzgado de Instrucción número 3 exponía no ver motivos para decretar, en el actual momento procesal, el sobreseimiento libre -definitivo- ni provisional de Sorribas, tal y como reclamaba el inculpado.

CREACIÓN DE LA SOCIEDAD QUE SIRVIÓ PARA DESVIAR FONDOS AL EXTRANJERO

Sorribas ya declaró como imputado ante el magistrado en una comparecencia en la que por otro lado derivó responsabilidades a Torres, al recordar que siguió sus instrucciones a la hora de constituir una sociedad a través de la que presuntamente se desviaron al extranjero fondos obtenidos por el Instituto Nóos, denominada De Goes Center for Stakeholders Management.

Según los investigadores, esta mercantil fue utilizada para desviar el dinero percibido por Nóos a paraísos fiscales, si bien el supuesto hombre de paja de los dos exresponsables de Nóos aseguró que no haber oído hablar de ningún tipo de entramado fiduciario en el extranjero.

La documentación intervenida en los registros practicados en esta causa recoge apuntes manuscritos sobre una supuesta estructura para desviar dinero al extranjero, concretamente a Belice y Reino Unido, y donde jugaban un papel fundamental la sociedad De Goes así como la figura del abogado experto en fiscalidad internacional Salvador Trinxet.

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