El Obispo toma posesión y resalta el matrimonio entre hombre y mujer como “ámbito donde la persona puede nacer con dignidad”

El nuevo obispo de Mallorca, Xavier Salinas, que ha tomado posesión de su cargo este sábado en la Catedral, le ha indicado al Govern que “ayudar a la familia es uno de los más grandes servicios que se pueden prestar hoy en día” porque “la familia es la esperanza de la sociedad”.

En su homilía en la toma de posesión de la diócesis de Mallorca, Salinas ha saludado a las instituciones presentes, “especialmente”, a las que tienen “responsabilidades de gobierno” en Mallorca.

En este sentido, ha afirmado que la comunidad cristiana “orará siempre” por ellos y “ofrecerá su colaboración desde la libertad y la verdad para el bien común del pueblo”.

Además, también ha saludado a los fieles laicos que están “en el corazón mismo” de las “realidades humanas”, “especialmente en la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, ámbito donde la persona puede nacer con dignidad, crecer y desarrollarse de una manera integral”.

Salinas ha hecho hincapié en que la diócesis de Mallorca se encuentra “marcada por grandes cambios sociales y culturales, que presenta retos y desafíos múltiples ante los cuales urge reavivar el impulso de los orígenes, dejándonos impregnar por el ardo de la predicación apostólica tras la Pentecosta”.

Respecto a la diócesis mallorquina, el nuevo obispo ha asegurado que tiene “una gran tradición misionera”, tanto “por su vida interna como por la colaboración con iglesias jóvenes en diversos pueblos y culturas, muy en particular con las diócesis de Lurín en Perú y Gitega en Burundi”.

Acerca de su ministerio episcopal, ha afirmado que es “ser pregonero del Evangelio, ‘magister fidei et doctor veritatis’ porque el mundo tienen la necesidad de que le hablen de Dios” y ha añadido que esta misión “no debe estar sujeta a las efímeras modas culturales”.

En este sentido, ha incidido en que ésta “debe estar impulsa por la libertad que sólo da la certeza de pertenecer a Dios” por lo que corresponde llevarla a cabo “con respeto y temor” pero también con “gran constancia y libertad de espíritu”.

Asimismo, ha confiado su “ser” y su “ministerio” a la intercesión de María, que “a partir de hoy” invocará con otro “título entrañable”: Mare de Déu de Lluc, de la cual ha dicho que en “la familia”, aprendió a “confiar en ella” y que “en cada una de las comunidades cristianas en que ha servido, su devoción en la virgen ha crecido”.

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