El pregón de Catalina Torrents inicia las Festes de Sant Sebastià

A pesar del chabacano programa de fiestas que vamos a sufrir este año, el inicio ha sido emocionante al tener como protagonista a Catalina Torrents de Casa Roca, uno de los últimos comercios con sabor a la Palma de toda la vida que quedan en Ciutat.

Catalina Torrens ha explicado como Casa Roca y Palma van unidas de la mano desde 1850, ha reivindicado la importancia del pequeño comercio para que Palma siga viva y ha llamado a los palmesanos a la fiesta.

Fragmento del pregón:

“Yo venía aquí con mi madre, si no lo encuentras en Can Roca no lo
encuentras en ningún sitio, yo me acuerdo de haber venido hace mucho con mi padre a comprar bromas”. Estas son frases que escucho muy a menudo cuando estoy en la tienda, pero lo que más me sorprende es que la persona que lo dice viene ahora con sus hijos y nietos: ”al menos 5 generaciones de esta familia ya ha pasado por Can Roca“ y, no es por menos. Casa Roca llegó a Palma en 1850, por lo tanto ya hace 163 años que Ciutat y la tienda van de la mano. Cuando empezó la tienda era muy pequeña y se dedicábamos a vender libretos de papel de fumar y cerillas, “mistos”. Nuestra fábrica de cerillas, era conocida
como “sa mistera”, era muy popular en aquella época. Poco a poco la tienda iba creciendo y aunque siempre estuvo allí mismo, muy cerca del Sindicato, no fue hasta el año 1929 que se construyó tal y cómo es ahora. En aquellos tiempos Palma era pequeña y todo el mundo se conocía. Los sábados, cuando vendía gente de la part forana, era cuando más trabajo había. Se hacían muchos negocios de “compra y venta” o simplemente se trocaba el género y los tratos se cerraban con un simple apretón de manos; no hacían falta ni recibos ni ningún papel, esto era sagrado.

Ciutat al igual que Casa Roca también fue creciendo y llegó el
turismo. En un principio fueron algunos ingleses y algún francés que
venían a jubilarse, como hacen los alemanes, y vivían por allá en
el Terreno. Les llamaba la atención la tranquilidad de Ciutat. Muchos de ellos fueron clientes de Can Roca.

En los año 60, llegó el turismo “de masas” y Palma creció mucho,
todo el mundo prosperó, llegaron muchos forasteros de todo el estado y otros lugares a trabajar, pero Palma continuó siendo aquella Ciutat guapa, *provinciana y tranquila donde se vivía muy bien.

Palma ha seguido cambiando, ha seguido creciente, muchos comercios, muchos hoteles, bien, mucho de todo pero como decía mi madre “no hay mal ni bien que 100 años dure”, aquí estamos en esta época que nos ha tocado vivir. Can Roca siempre ha sido un espejo de Ciutat, prosperó con ella y también pasó sus malas épocas con ella. La crisis del 29, la guerra y ahora esta crisis, pero estoy segura que todos saldremos adelante. Can Roca, y el comercio en general; y sólo lo haremos “trabajando” más y mejor, agudizando el ingenio aunque sea por menos, en una palabra tenemos que seguir VIVIENDO.

Sabe una cosa Sr. Batle?, siempre me había hecho ilusión hacer algo por Ciutat, como hizo un antepasado mío a principios del siglo XX, Ricardo Roca, que como presidente de la Cámara de comercio, sufragó la Construcción del Paseo Sagrera. Cómo puede ver, vengo de una familia de comerciantes, y sólo queda reiterarle el agradecimiento por esta oportunidad que me ha brindado. Quizás Sr. Batle, de aquí 150 años, ni usted ni yo lo veremos, un batle le vuelve a proponer a un descendente de Can Roca que haga el pregón de ses festas de Sant Sebastià, esto querrá decir que algo habremos hecho bien.

Palmesanos y Palmesanas, me gustaría que durante estas fiestas de Sant Sebastià dejemos a un lado las preocupaciones y disfrutemos de las torradas, la música, el baile, la familia y la amistad para después estar con más fuerzas y ganas de continuar luchando.

Catalina Torrents

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