Un Mallorca de segunda no puede con un Valencia de primera

El Real Mallorca ha perdido en Mestalla, por 2 a 0, al no saber aprovechar la superioridad numérica que le dio la expulsión de Tino Costa en el 28 de la primera parte. A pesar de unos buenos momentos en la primera parte, excepto Gio, el equipo bermellón fue perdiendo fuerza, volvió a ser el Mallorca de las últimas derrotas y dio un importante paso para perder su plaza en la Primera División del fútbol español

Gregorio Manzano comienza a dar sus primeras pinceladas al equipo. Lo necesita si quiere cambiar la racha tan negativa que han tomado. Se presentó en el feudo del Valencia con claras intenciones: mantener las líneas juntas, no dar por válido aquello que no sea entrega, y reforzar un endeble centro del campo. Alineó a Pina, Tissone y Martí en la medular. Y se notó. El equipo no estuvo desangelado, y superó a Parejo y Tino Costa, que no sabían llevar la manija sin el argentino Ever Banega.

La tecla que busca Manzano también está escondida en la capital del Turia. Valverde ha mejorado el equipo, que gana, pero pierde contundencia con el paso de las semanas. Aun más tras el fiasco de Liga de Campeones frente al PSG. Los franceses dieron un paso de gigante en la eliminatoria frente a un equipo sin alma. Quizá por ello en la ‘curva nord’ del estadio sólo se veían butacas vacías, que ayudaron a hacer resonar el eco de los exigentes pitidos que comenzaron a aflorar.

La apuesta bermellona arrancó por saltar al césped recogido, tímido con el balón, aunque resguardando a Auoate con seguridad. El israelí apenas tuvo trabajo, a diferencia de su homólogo, Diego Alves. En su primera intervención salvó a su equipo. Detuvo un mano a mano a Giovani Dos Santos. El de la ‘tricolor’ fue la referencia ofensiva. Dirigió las salidas a la contra de su equipo, aprovechando su velocidad. El equipo se volcó en su banda, la izquierda, olvidando la derecha. Y eso que Guardado continuó en el lateral derecho a pesar de la recuperación de Cissokho.

Con el balón, pero sin caminos hacia portería, ni un jugador que rompiera la monotonía, el Valencia careció de un plan. Se encomendó al argelino Sofiane Feghouli. Le acompañó el canterano Bernat. Ambos incidieron en banda con centros que no encontraron ninguna cabeza que rematara. Le quedaban pocos minutos a Bernat. La expulsión de Tino Costa, tras agredir sin balón a Luna, le mando al banco. El Valencia seguiría con balón; el Mallorca pondría las ocasiones, sobre todo a balón parado, con Nunes elevándose en el área. Minutos después, sería Rami el sustituido por lesión, antes del final de la primera mitad.

Con todo por decidir, los hombres de Valverde plantearon el partido conforme a su inferioridad en el campo. Renunciaron al balón para cedérselo a los baleares, y confiar en alguna contra que pescara el desaparecido Soldado. La defensa ‘numantina’ hizo su efecto. Los visitantes movían el balón, llegaban por banda, pero no metían, haciendo gala de su posición como tercer equipo menos goleador del campeonato. El equipo, con balón, no fue tan eléctrico como cuando salía a la contra. Además, la entrada de Canales mejoró a Parejo.

Intentaron quebrantar el inmovilismo del marcador Nunes, a la salida de un córner, y Hemed. Pero sería Ricardo Costa quien lo inaugurara. A la salida de un córner, botado por Canales, Costa se elevó para cabecear y frustrar a Manzano y los suyos. Ingresó Casadesús en el terreno de juego para aportar pólvora. Pudo igualar el marcador de cabeza, pero detuvo el arquero brasileño de los ‘che’. Fue otro zarpazo del Valencia el que sentenciaría el partido. Soldado aprovechó el servicio de Parejo para llevar el balón a las redes. Un gol que mantiene vivas las esperanzas europeas en Liga de un conjunto que se muestra frágil.

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