¿SON BUENOS LOS “RE”?

Decir que los “RE” están de moda está de moda: reinventarse, rediseñar, reconstruir, resurgir, … Realizarse tal vez ya nos queda un poco lejos. Realizarnos implicaba que estábamos en una situación de confort pero que no nos acababa de gustar y veíamos por delante algunas opciones posibles, caminos que si los seguíamos nos llevarían a una mayor felicidad.

Ahora hablamos de otra cosa, como dice un buen colega: hemos bajado un par de peldaños en la pirámide de Maslow y hasta nos cuesta esfuerzo mirar hacia arriba y vislumbrar el pico de la pirámide. Para algunos la pirámide se ha convertido en una mastaba imposible de reconstruir.

Pero no queda otra. Ir cuatro veces al año a Barcelona a visitar los almacenes, cargar las maletas, comprometer pedidos y volver a la isla desempaquetar y quedarnos detrás del mostrador ya no vale. O vale menos. Ir a la Feria de Valencia, Milán y donde sea ver y cargar de catálogos y volver a la tienda y montar el escaparate con las últimas tendencias tampoco ya sirve.

¿Que ha pasado con nuestra propuesta de valor? Para empezar: ¿sabemos que quiere decir eso? Si, lo que aportamos a nuestros clientes a través de nuestros productos y servicios. ¿Les aportamos comodidad o mejor precio, o mejor calidad o mejor diseño, o tal vez simpatía y trato cordial con una propuesta a medida?

Realmente, ¿sabemos lo que necesitan, que problemas tienen y como nosotros podemos participar en su resolución? Esto sí es importante.

Hay una doble tendencia que se puede palpar estos días en mi ciudad. Mientras algunos que eran conocidos por su cuidada atención al cliente han rebajado el listón sin rebajar el precio, otros que parecía que no les hacía falta hacerlo, han mejorado la atención al cliente sin subir los precios. Estoy hablando de dos grandes por todos conocidos.

Los pequeños, los de toda la vida, estamos entre dos aguas y, en muchos casos depende del día y la hora, del humor de quien atiende al cliente.

Es muy importante a partir de hoy mismo que se note de cada vez más una colaboración entre todos. Una relación estrecha entre proveedor y cliente en todos los sectores: profesionales, comerciales, talleres, peluquerías y yo que sé. Debe existir un colegueo sano, una preocupación por el bienestar mutuo. Un ganar – ganar que será lo que nos permitirá subsistir.

Cuando la relación se establece prácticamente sin intermediarios entre dueño, hijo o empleados por un lado y vecinos de la calle, de la ciudad o visitantes por otro tenemos mucho futuro en nuestras manos y, si somos hábiles, mucho ya ganado y más por ganar.

¡Re-definamos nuestro negocio con la ayuda de los clientes!

Mariano Sbert es consultor, mentor y formador en Agencia de Aprendizaje.

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