Juan / Joan Mesquida ya vende ‘su historia’

 

Ferraz y Miracle dudan de si el socialista mallorquín se presentará a las primarias nacionales o regionales. De momento, su libro ‘Socialismo XXI. La izquierda del futuro’ ya se puede reservar en Amazon. Sale el 21 de enero. Cuesta 18 euros

-“Oye, el Mesquida este, ¿lo intentará aquí (Madrid) o allí (Baleares)?” –me preguntan.

-“Pensé que vosotros (el aparato nacional dirigido por Rubalcaba, su ex jefe en el Ministerio de Interior) lo sabríais. Por lo que yo conozco, dijo que no lo decidiría hasta terminar su libro” –respondo.

-¿Su libro?

-Sí, algo del socialismo del futuro, de cómo deberíais funcionar.

-¡Uy! Ya le veo haciendo ronda por Intereconomía y todas las teles de la caverna.

Joan Mesquida, ex conseller de Economía de Antich y ex director general de la Policía y Guardia Civil de Zapatero, se parece a su hermano Antoni Mesquida, ex conseller de Sanidad de Bauzá, en una cosa sobre todas las demás: ambos son considerados en sus respectivos partidos como afines al contrario. “Joan era el más pepero del Govern progre y Antoni el más sociata del Govern facha”, decía hace unas semanas un analista político en una cafetería palmesana. La frase refleja el sentir que ambos hermanos dejan entre sus supuestos colegas de ideología.

Desde que su gran valedor José Bono abdicó, Juan Mesquida ha quedado en tierra de nadie. Él, cuya madre demostró mayor poder de convocatoria pública que sus dos hijos (al menos en Mallorca), ha ignorado cuantas ofertas le han hecho desde las filas socialistas locales. Se dice que Calvo (ella lo niega) le ha ofrecido su apoyo para ser candidato de consenso a las primarias de Palma (difícil que en Ponent lo aceptaran, pero a la ex alcaldesa le vendría bien evitar la candidatura Mesquida al Consolat –dividiría el voto crítico con Armengol que Calvo pretende aglutinar-. También se habla de que la propia Francina le planteó hace año y medio un cargo de responsabilidad en el partido. Pero él prefiere mantener sus opciones despejadas, aunque eso pueda suponerle rebajar poco a poco sus opciones de liderar un proyecto en el futuro. Desde el despacho solitario en el Ayuntamiento de Calvià poca influencia se tiene, más allá de algún grito oído desde las televisiones conservadoras en Madrid. En el partido creen que eso le hace daño a todos, también a Mesquida, porque parece traicionar a las siglas al dar carnaza al adversario. Él lo ve como una tarea de debate público que regenera el partido.

En todo caso, resulta complicado creer que Juan Mesquida contentaría a las bases de un partido que ve en él un tono neoliberal que no agrada. No ayuda que el libro con el que sugiere la refundación de la izquierda venga publicado por Deusto, una editorial caracterizada por dar voz a figuras de la política (Solbes, Piqué o Bernanke en los últimos tiempos), pero vista como conservadora por los socialistas.

El propio editor desvela en la reseña del libro que Joan Mesquida “propone, en clave de programa electoral, un país en el que el ciudadano tenga, siempre, la última palabra”. La reseña también le nombra “heredero de la línea política marcada por José Bono”, es decir, patria e iglesia. El texto arranca con una pregunta: ¿Cómo se levanta un país al borde del colapso? Al parecer, Mesquida tiene la respuesta y ha decidido vendérsela a los ciudadanos y a su partido al razonable precio de 18 euros (más el envío) en Amazon a partir del 21 de enero, un día después de que en Baleares se aplique la ley de símbolos que permite poco más que la bandera balear y española en los edificios públicos (algo muy en la línea de lo que plantea Mesquida en el PSOE). De momento, si usted quiere saber cómo se levanta un país al borde del colapso tendrá que esperar unos días. La buena noticia es que ya puede reservar su ejemplar en preventa.

Habrán notado ustedes que nombramos indistintamente a Mesquida como Juan y como Joan. En el gobierno plurinacional de Zapatero era Joan. Hace unas semanas cuando presentó su plataforma alternativa para el PSOE era Juan. Mesquida no es como Carod Rovira. Su nombre sí suena distinto “aquí y en la China popular”.

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