La colaboración público-privada y las migajas publicitarias

Qué duda cabe que muchas empresas viven gracias a la publicidad. Unas porqué si no se publicitan no venden y otras, porque viven total o parcialmente gracias a la publicidad. En este último caso están los medios de comunicación.

Las televisiones privadas tienen en la publicidad su principal fuente de ingresos. En España además contamos con una especie de duopolio televisivo, gracias a que desde enero de 2010, RTVE está fuera del mercado publicitario convencional. Ellos que con un 56 % de audiencia, ya tienen más del 85 % de la cuota de mercado, son capaces de emitir los mismos bloques de anuncios en los mismos canales, sin importarles si con ello se alteran contenidos audiovisuales.

Después de siete años de caídas, este mes de diciembre ha crecido la presión publicitaria y los analistas apuntan a un cambio de tendencia. La Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (UTECA) persigue desde el 2010, que las televisiones autonómicas abandonen los ingresos publicitarios. Quieren quedarse con todo el pastel publicitario, incluidas las migajas.

En esa lucha tampoco hace ni pizca de gracia a la patronal de las televisiones privadas, la posibilidad de que RTVE pueda conseguir recursos propios gracias al Patrocinio Cultural, el cual está permitido, con limitaciones, según la ley de financiación de RTVE. Esto es, que sean las marcas quienes, sin poder influir en el contenido editorial y principalmente en programas culturales o deportivos, se hagan cargo del coste de programas considerados de servicio público. De esta manera, RTVE puede emitir programas ‘a coste cero’, mientras que la marca consigue, además de una parte de los derechos de distribución del producto, un importante impacto publicitario al inicio y al final del programa, y en las promociones.

Durante el 2013, esos patrocinios aumentaron un 11 % y para el 2014 se esperan unos ingresos de 20 millones de euros por este concepto.
En mi opinión es una buena fórmula para obtener nuevos recursos financieros y que no agrave el déficit de RTVE. Es otra forma de colaboración público-privada que contribuye a nuestro estado del bienestar, reduciendo los costes al erario público.

UTECA considera que con los patrocinios culturales, RTVE hace un abuso y supone una competencia desleal, a partir de una amplia interpretación de la ley. Y puede que tengan parte de razón al afirmar que se vulnera el espíritu de la ley.

Por todo ello, creo que es necesario reformar la ley de financiación de RTVE. No se trata de pedir la vuelta de la publicidad y muchísimo menos volver a los cortes publicitarios, sino de permitir que RTVE pueda acceder a unos ingresos publicitarios limitados, para no distorsionar el mercado, y que las empresas privadas puedan contribuir a mejorar y garantizar el servicio público.

Con la vuelta de un nuevo competidor en el mercado, tal y como piden las asociaciones de anunciantes, quizás se mejorarían los contenidos y habría un reparto de las audiencias más justas y equitativas.
Me temo sin embargo que nuestros políticos no están dispuestos a enmendar sus errores y no van a modificar la ley. Así RTVE solo podrá seguir quedándose con las migajas de un pastel del que antes se comía una buena parte.

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