El president no quiere acercamientos al Pi

El equipo de Bauzá se ríe cuando escucha rumores de que están tendiendo puentes a los regionalistas. Bauzá siente que no necesitará alianzas porque las urnas demostrarán que sus políticas no son impopulares. Bruselas y Estarás, primera parada.

En el Govern no hacen mucho caso de los titulares que día tras día se publican en la prensa. Muchos han sentido esa indiferencia desde el Consolat de Mar en estos dos años y medio. “Ya no es solo que cortasen el ‘grifo’ de la publicidad institucional, es que parece que solo les importa el Twitter, les da igual lo que salga en la prensa”, dice un experimentado redactor. (Dos apuntes: en el Ejecutivo ya advierten de que su política de publicidad no va a cambiar conforme se acerquen las elecciones de 2015 y sí admiten en cambio que su estrategia 2.0 debería variar porque no han conseguido salirse de la propaganda que solo se retroalimenta entre los propios altos cargos y algunos fervorosos militantes). Bueno, decíamos que no les importan los titulares. A priori. Porque lo leen todo y los fontaneros del president andan estos días un tanto sorprendidos de que se rumoree un acercamiento a los líderes de Proposta per les Illes. “No hay nada de eso. Ellos (Jaume Font y Toni Pastor) eran incompatibles con el partido y por eso están fuera. No había otra posibilidad. Y si algo ha cambiado con ellos no es para mejor”.

En el Ejecutivo de Bauzá se refieren a Pastor como “el tránsfuga”. Piensan que, al igual que Font, no sería tan beligerante si le hubieran dado algún cargo de relevancia en 2011. Lejos de plantearse limar asperezas, llevan días mosqueados con la jugada del vicepresidente del Pi de autorizar la bandera cuatribarrada en inmuebles públicos de Manacor. “Se retrata. Veremos si cuando lleguen las elecciones le apoya toda esa gente que votó al PP y no a él, por mucho que se piense que votan a la persona y no a las siglas. Esto de la bandera es solo una estrategia”, dicen los fontaneros del president, “que se desmonta rápido. Solo hay que preguntarse por qué no la protegió como símbolo hasta ahora si tan propio era”. En el Ejecutivo opinan que Pastor quiere aglutinar el descontento por la política lingüística, pero son demasiados los que están en esa lucha por pillar votos. “Se anularán entre ellos”. Además creen que el Pi tiene dos problemas de calado: uno, evitar el ‘debate catalán’ (“hasta ahora han conjugado los deseos regionalistas de unos –Font- con los nacionalistas de otros –Pastor, Melià-, pero veremos si aguantan así”) y dos, la candidatura de Palma, una plaza decisiva, diga Pastor lo que diga, sigue desierta de estructura para ellos (el Pi ve como una buena señal que “hasta hace meses todos los posibles candidatos cerraban la puerta y ahora algunos dicen que se lo pensarán”. Son palabras de un alto dirigente de la formación regionalista. A 16 meses de los comicios yo me pondría las pilas).

 

Así que al Govern (que no habla de esa posible bisagra con los tapados de UPyD) el Pi le queda tan lejos ahora como hace un año, según cuentan los asesores del president. La que está cerca, pero de repetir, es Rosa Estarás. En el partido se daba por cierto que la ex jefa de todo no optaría a la reelección porque Madrid tiene mucho que cubrir en la lista unitaria a Bruselas y porque Bauzá no parecía por la labor de pedir favores. Pero en los últimos días el president ya ha expresado en Génova que Baleares, la comunidad “que abandera la recuperación económica y que aplica con firmeza las políticas impuestas por Rajoy”, habría de tener algún representante en los puestos de salida (se calcula que los 18 primeros). El de Marratxí, aupado al cargo por Estarás cuando lanzó su famoso órdago a Mariano, no ha dicho públicamente que ella sea su candidata, pero desde el Consolat deslizan que “Rosa ha hecho mucho lobby en Bruselas, ha trabajado bastante en comparación con otros eurodiputados que iban allí a levantar la mano, nos ha conseguido entrevistas con todos los comisarios que le hemos pedido y nuestra intención es que siga cinco años más”. Si Estarás repite, algo que no muchos esperaban días atrás (yo, por ejemplo), habrá que escuchar teorías sobre si a Rajoy le valía más el silencio de la ex mano derecha de Matas que la venganza por la jugarreta de 2009. Serán hipótesis. Lo único seguro es que Bauzá habrá logrado un gesto de respaldo desde Madrid. Si no hay representante balear, lo único seguro es que Bauzá habrá sido ninguneado por aquellos a los que él nunca ofende. Y todo por una campaña que al president no solo no le motiva, sino que casi le molesta. “No tiene nada que ganar y sí algo que perder. Necesita un candidato, una victoria aunque sea por poco y llegar al verano sin sobresaltos”.

 

El trabajo de Rosa Estarás, mientras tanto, se ha basado esta semana en promover por ejemplo que la denominación ‘sangría’ solo pueda considerarse en esta bebida si se produce en España y Portugal. Con este apunte culinario terminamos. Por cierto, algunos asesores del conseller Biel Company se quejan de la decisión de su jefe de poner la sede de la conselleria en una preciosa posesió junto a Son Castelló, muy lejos del centro burocrático de Ciutat. Cuenta un diputado popular que “está tan alejada de todo que la gente de su gabinete termina comiendo día sí y día también en un Skalop que hay cerca y, claro, protestan porque están de comer frito y refritos hasta las…”.  En fin. ¡Qué todo sea eso!

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