La polémica regresa a los Ciutat de Palma de artes plásticas

Como ya es habitual, el premio Ciutat de Palma de artes plásticas llega con polémica. Si el año pasado el galardón se vio cuestionado por el supuesto plagio de la obra ganadora, este año es una cláusula la que propició la polémica: la condición inédita de las piezas presentadas, requisito recogido en las bases e incumplido por alguno de los creadores seleccionados.

La muestra de los finalistas, inaugurada el pasado lunes, incluye algunas obras no inéditas. El Solleric tenía constancia de esta presencia incómoda desde hace algunas semanas, ya que fueron fuentes próximas al certamen las que evidenciaron el problema, explicándoselo al centro, que mostró su sorpresa ante la evidencia. Pocos eran los que habían presentado obras ceñidas a las bases del certamen. Esta circunstancia menguaba el número de obras incluidas en la muestra del certamen, cuya calidad se vería mermada.

La dirección del centro artístico remitió un escrito a los creadores seleccionados para que certificaran el carácter inédito de la pieza presentada. El comunicado de los gestores del espacio incluía una explicación de lo que -supuestamente- se considera inédito.

“Cuando algunos artistas se interesaron por saber qué era una pieza inédita, desde el centro se les informó que bastaba que no hubiese sido expuesta en un espacio público”. De esta manera, el centro artístico interpretó las bases al margen del jurado y con unas conclusiones llamativas. No impedían la presencia de algunas piezas que no encajaban con uno de los requisitos básicos que indicaban las bases, redactadas por el propio centro. “Si expones una pieza en una galería o es seleccionada, para los gestores del Solleric parece que la obra continua siendo inédita”, explican fuentes cercanas al centro.

La medida adoptada por el centro de arte palmesano es diametralmente opuesta a la adoptada por el Ayuntamiento de Inca en el último certamen del Dijous Bo, donde la artista ganadora Arantxa Boyero perdió los 3.000 euros del premio al hacerse público que la pieza presentada por ella no era inédita. La obra de Boyero fue retirada incluso de la muestra de las finalistas. “Si una pieza incumple el requisito de ser inédita, no debería estar expuesta. Es una deslealtad con los que no se han presentado por no tener ninguna disponible o no tener tiempo de crear una ex profeso”, explica una fuente cercana a la organización del premio, a la vez que aseguran que “es difícil entender que la obra ganadora fuera la que, desde el principio, el jurado tuvo en mente”.

Inéditas y no inéditas, las piezas seleccionadas  en el certamen se pueden ver en la planta noble del Solleric hasta el próximo mes de marzo.

 

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