Mesquida y el PP, en tiempo de ‘descuentos’

Joan Mesquida ‘prepara’ su asalto a las primarias socialistas asesorando a empresas en Bolivia. Mientras, el PP cierra su lista de 300 empresas como Cepsa e Iberostar que harán rebajas a sus militantes

Continúa siendo el tema de moda en el Parlament. Cuenta un alto cargo del Govern, uno de los cuatro de confianza de Bauzá a los que la justicia ha dicho que deben devolver unos 20.000 euros en total cobrados indebidamente, que ellos no se subieron los sueldos, que en realidad se los bajaron. Y en cierta medida eso es verdad, pero cuando la sociedad ha emitido sentencia, puedes echarte a dormir. Nada les quitará el sanbenito de que, mientras despedían profesores, se incrementaban su salario. Ni una absolución in extremis del Supremo evitará la condena pública. “El president nos dijo que hiciéramos lo que quisiéramos siempre que costase menos” (Enorme labor de supervisión la de Bauzá. Si se preocupa así por su círculo cercano, imaginen por los lejanos). ¿Qué es lo que pasó si se trataba de ser más austeros? Que se decidió poner una categoría inferior a la que realmente desempeñaban y subir un poco el sueldo de esa categoría. Es decir, un ejemplo, en lugar de calificarse como director general, se colocaron como jefe de departamento y aumentaron el salario. Ahora les castigan por ese incremento, aunque en la práctica cobren menos que en otras legislaturas por las mismas funciones. Un “error administrativo”, dice Bauzá. “Quisieron apuntarse el tanto de tener menos altos cargos, pero mantenerles el sueldo de directivo. Ese es el error. No se puede tener todo”, sostiene un líder socialista. En definitiva, la directora de comunicación, el asesor, la secretaria del president y la secretaria de esa secretaria ya empiezan a preparar el dinero por ‘el año que cobraron peligrosamente’. “Ya he ahorrado”, bromea con desazón un afectado. La risa esconde el enfado por la mala gestión de un asunto que el Govern debe decidir si recurre ante el Supremo. “Si apelamos, nos criticarán por gastar recursos públicos en defender el supuesto aumento salarial. Si no recurrimos, parecerá que el que calla, otorga”. “Ha sido un fallo de novatos”. Pues eso.

Mientras, el Partido Popular continúa con las reuniones entre la dirección de comunicación, la gerencia y la agencia de comunicación encargada de la tarjeta azul. El plástico se mandará a principio de marzo a aquellos militantes de los 22.000 censados que estén al corriente de pago (aún están girando los recibos de este año, pero hay mucho afiliado que no apoquina). Con la tarjeta obtendrán descuentos en más de 300 empresas con comercio en las islas (2.000 sedes físicas en todo el país) como Cepsa e Iberostar. “Desde que salió en la prensa se han adherido más empresas. No todos están ideológicamente con el PP. Sencillamente aprovechan nuestra base social y a cambio nosotros le hacemos un detalle a nuestra gente que han pasado dos años y medio muy duros. Todos contentos” (Resulta llamativo como en el Partido Popular tienen la sensación de que gobernar está siendo más difícil que la travesía en el desierto de oposición salpicada de corrupción postMatas). Solo dos cosas de latargeta blava preocupan en la sede de Palau Reial y ninguna tiene que ver con el cachondeo en las redes sociales. Una es el boicot a esos comercios que empiezan a ver en declaraciones de referentes econacionalistas como Pere Sampol. La otra, más peligrosa, radica en que en el listado final no aparezca alguna empresa vinculada directa o indirectamente con la trama Gürtel y su rama balear Over Marketing.

Al margen de los sueldos en el Consolat, del Groupon popular y de las caras de asombro que ponen los periodistas canarios enviados al Parlament para hacer un reportaje televisivo cuando escuchan al PP de aquí criticar las prospecciones que el PP de allí apoya, los diputados de la oposición se entretienen estos días con charlas sobre las primarias socialistas. Parece que Joana Barceló aboga por el perfil bajo en la dividida Menorca para que este proceso no dinamite la base social de la formación. “Cada uno que vote lo que quiera. Los de arriba no debemos presionar”. El sentido común, proveniente precisamente de alguien de quien todos piensan que no profesa gran simpatía por la líder Armengol, demuestra dos cosas a priori: que la inquera barre en las encuestas boca-oído del partido y que Barceló está lejos de los mundos surrealistas que parece transitar el prepreprecandidato Joan Mesquida. El viernes por la tarde, cuando el PSIB acordaba el calendario de primarias y nadie faltaba a la cita, él volaba hacia Bolivia. Al parecer el funcionario del Ayuntamiento de Calvià complementa su actividad profesional con el asesoramiento de empresas internacionales. “Está captando avales”, afirma con choteo uno de sus compañeros de partido. Parece claro que el camino se cierra para Mesquida y su salida pasa por aliarse con Aina Calvo, pero ¿para qué querría la ex alcaldesa el apoyo de quien no tiene base militante? (Mesquida llevaba diez días sin aparecer por Twitter. Este martes lo ha hecho con el siguiente tuit: “Los que quieran avalarme pueden llamar al628035849”. En los equipos de Armengol y Calvo aún están perplejos). En fin, más allá de frikismos, a favor de un pacto Calvo-Mesquida está que aglutinarían todo el descontento con Armengol y el apoyo de cierta elite socioempresarial contraria al regionalismo. En contra, que la candidatura viraría hacia extremos centralistas e incluso derechistas. Aina Calvo piensa que hoy por hoy no le merece la pena pactar con él. Si consigue los avales para ser candidato, entonces sí habrá un motivo para plantearse una coalición y hacerle un hueco en su equipo de trabajo, formado ya hace muchos meses. Lo dicho, Mesquida se ha puesto el cartel de ¡Rebajas! Está, como el PP, en tiempo de descuentos.

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