Adiós a la XXX Fira del Fang de Marratxí

La Fira del Fang se consolida en su actual ubicación

Los 49 puestos de los otros tantos artesanos y artistas ceramistas de Marratxí y de todos aquellos lugares de Mallorca en los que sigue presente la ancestral tradición de convertir la tierra en objetos útiles, de uso cotidiano o simplemente decorativos, se despidieron ayer domingo, hasta el próximo año. Es el adiós a la XXX Fira del Fang de Marratxí.

Mucho ambiente y más ventas que el año pasado. Es algo en lo que coinciden todos. Esta XXX edición de la Fira del Fang, que ha sido galardonada, recientemente, con el Premio Nacional de Cerámica, otorgado por la Asociación Española de Ciudades de la Cerámica, ha sido la de la su consolidación en la ubicación que estrenó hace tres años, en la explanada de la Verónica, de Sant Marçal.

Y con los puestos, las exposiciones y documentales de la carpa principal, los talleres y demostraciones, la exposición retrospectiva de los 30 años de la Fira, en el Museu del Fang, la exposición de la V Bienal de Cerámica, en s’Escorxador, la Ruta del Fang, la otra ruta Fang Tapa, estrenada este año, también exitosamente, según los propios bares y restaurantes participantes… Todo esto y más, ha sido la Fira del Fang de este año.

El sábado tuvo lugar el acto de clausura


El sábado por la noche tuvo lugar el acto de clausura, que fue presidido por el alcalde de Marratxí, Tomeu Oliver y el vicepresidente del Consell de Mallorca, Juan Rotger, quienes dirigieron una palabras a las autoridades locales y público asistente, que llenaron totalmente el aforo del espacio habilitado. También intervinieron la concejala de Fires i Festes, Antonia Coll y el concejal de Cultura, Xisco Ferrà.

Durante el acto se hizo entrega de los Premios Benet Mas, que en esta edición premió a los mejores proyectos expositivos de la Feria. El jurado había fallado a favor de Christiane Hoenge, de Llucmajor (1er. premio); Ramón Canyelles, de Santanyí, (2º premio) y Jaume Amengual, de la Olleria Can Vent, de Pòrtol (premio local). También se hizo entrega de un obsequio al autor del cartel ganador de anuncio de la XXX Fira del Fang, Tomeu Garau.

Pero no fueron estos los únicos reconocimientos públicos, ya que durante el acto se homenajeó al propio Juan Rotger, en consideración a que la presentación al Premio Nacional de Cerámica, para la fira marratxinera, partió del Consell de Mallorca. También al ceramista local, Joan Amengual, que fue finalista del mismo certamen, a propuesta del propio Ayuntamiento de Marratxí y a los cuatro concejales de cultura anteriores, durante los treinta años de Fira del Fang, Bernardí Homar, Antoni Montilla, Miquel Coll i Magdalena García Gual.

Asimismo, se hizo entrega de una obra de cerámica conmemorativa de los 30 años, realizada por el artista y director de la Escola Municipal de Ceràmica Joan Pere Català, a todos los ceramistas que han participado en todas las ediciones de la Fira del Fang: Olleria Sa Roca Llisa, Olleria Sa Penya, Olleria Can Vent, Olleria Sa Roca Llisa 26, Olleria Cas Canonge, Ceràmiques l’Albelló, Ca Madò Bet dels Siurells, Can Bernadí Nou (todas de Marratxí), así como Sa Teulera, de Lloseta y Sa Teulera, de Llucmajor.

El acto terminó con la emotiva interpretación de una pieza musical, que Carme Hermoso, la ceramista que mantiene viva la tradición de la ocarina mallorquina, había tocado a menudo con su maestro, Benet Mas, de quien aprendió a hacer y a tocar la ocarina mallorquina de barro. Carme, que impulsa desde su asociación de músicos, Els Sons de la Terra, los conciertos de ocarina, nos confirmó que el vicpresidente del Consell de Mallorca, Juan Rotger, se comprometió a ceder el Teatro Principal de Palma, para la realización de uno de estos conciertos.
Sa Trencadissa
Aunque la clausura oficial fue el sábado, ayer domingo, la Fira del Fang siguió funcionando y a pleno rendimiento, con una gran afluencia de público y más ventas. Por la noche tuvo lugar la otra clausura, la privada e informal en la que los expositores hacen un alto en la recogida de los puestos (al día siguiente es lunes y se inicia una nueva semana de trabajo normal) para compartir, de pie, una picada, breve cena y llevar a cabo la tradicional Trencadissa. És un acto atávico, casi litúrgico, en el que los artesanos tiran al aire algunas de las obras elaboradas, con las manos y con la tierra, y con el agua, el aire y el fuego. Las piezas al caer contra el suelo, se parten en pedazos; pedazos que serán luego triturados, convertidos en polvo y mezclados con agua, para volver a dar nueva vida a nuevas piezas, que contendrán en su interior otras obras, de otros tiempos, en un ciclo perpetuo.

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