El Consolat defiende a Camps; el president, ya no

Los ‘fontaneros’ de Bauzá mantienen entre pasillos que la consellera se lió la semana pasada en el Parlament, pero conocía el informe sobre absentismo y conflictividad escolar. Sin embargo, el president, al que la oposición pide que destituya a Camps, evita reiteradamente nombrarla, para bien o para mal

 

Bauzá sabe que Joana Maria Camps es parte del problema y no de la solución. Si el president no ha bajado ya del caballo a la menorquina es porque no quiere que sea visto como una concesión a esa izquierda nacionalista que él y el PP ven detrás del movimiento antiTIL y para no desmotivar tampoco a aquellos que aplauden el polémico decreto de Trilingüismo.

 

No les quepa duda, el Bauzá de esta primavera no es el de la de 2013. Entonces creía que la libre elección de lengua había sido una tibieza. De ahí que, presión de José María Rodríguez y Carlos Delgado mediante, surgió el TIL y su aplicación con calzador para llegar a una presencia notable del castellano y el inglés en las aulas antes de acabar la legislatura.

 

Un año después, con las elecciones locales en 2015 y con un enorme desgaste de imagen entre sus propios alcaldes y votantes de la Part Forana, el president asume que debe rebajar el listón porque las cifras escolares de fracaso, abandono, conflictividad, absentismo… son cada vez peores. En el Consolat repiten el mantra de que “no se puede juzgar el cambio de modelo tan pronto” (eso es cierto), pero algunos ya admiten que “desde luego la evolución no parece que vaya a mejor”.

 

De ahí viene la política interna (en el PP) de reivindicar lo ‘nostro’ (recuperar al votante regionalista). De ahí también viene la flexibilización en la aplicación del Decreto de Trilingüismo anunciada la semana pasada. De ahí que el president, que se está teniendo que tragar su orgullo tras ver las encuestas que le sacan del Consolat dentro de un año, no tolere que sus subordinados le pongan palos en la rueda. Los errores de la Camps del Trepitja, Sa MoMA,… ya no son tomados a broma por su jefe (Bauzá; no Estarellas) que antes ni se paraba a leer la prensa sobre ellos y ahora ha cambiado tanto que llega de Rusia y pregunta a su equipo más cercano qué ha pasado esta vez con esa menorquina que no sabía más que cualquier padre para ser consellera.

 

No es baladí que mientras el equipo de confianza del president insista en salvaguardar la imagen de la consellera, el líder del Ejecutivo evite pronunciarse sobre ella. Lo hizo cuando le preguntaron el viernes y declinó hacer declaraciones valorando a Camps. Ahora en el Parlament la oposición le interpelaba, añadiendo la petición de que la destituya. Lejos de ratificaciones, Bauzá ni siquiera la nombra. Debería preguntarse el ofendido president quién la puso allí. Porque no fue otro más que él.

 

El cursillo acelerado de Miquel Angel Más. El abogado mallorquín lleva dos meses escasos como diputado y aún lo está flipando con lo que ve en la cámara autonómica. Primero con los salarios: no concibe cómo muchos escaños están ocupados por personas que cobran ‘dedicación plena’ (sueldo pleno) en la cámara y no tienen exclusividad (lo cual les permite trabajar para empresas privadas -generalmente despachos de abogados-). Él también curra en un bufete y por eso decidió acogerse a la modalidad de cobro por servicios. Solo cobra del Parlament cuando viene. En el mundo real, ese que está fuera del palacete de la calle Palau Reial y que transitamos los mortales cada día, eso es lo normal, pero en cuanto a Más se le ocurre plantear que se haga extensivo a todos los diputados, el PP dice que es una “ocurrencia oportunista”. El segundo baño de realidad de Más es el de las preguntas en los plenos. Ha conocido desde dentro ese ‘disfrute’ de ver a diputados del grupo de gobierno copando la mitad de las sesiones del Parlament con cuestiones a los consellers que no son más que loas a su trabajo. El diputado econacionalista ha formulado este martes su primera interpelación y ha aprovechado para denunciar “un sistema que es una parodia de lo que tendría que ser un control del Govern”. Tiene toda la razón. También pasaba cuando gobernaba el pacte. Pero la norma la cambia el que tiene el poder y cuando llega se olvida de la fría oposición. Miquel Ángel Más recibió un aplauso de burla del diputado del PP Biel Martí, al que apenas se le conoce actividad que no haya sido precisamente loar a Carlos Delgado durante los años en que estuvo en política. Pobre Más. Llegó planteando un gran pacto para salir de la crisis económica, pero ya está comprobando que el Parlament es… más mundano. Su aterrizaje forzoso en las Cariátides se ha confirmado.

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