El president jugará en el alambre

Los resultados electorales del domingo dejan un regusto de tensión no resuelta en el PP de la Part Forana, cuyos alcaldes díscolos, a diferencia de Bauzá, sí creen que las polémicas del TIL y los símbolos han disuadido de votar a ese tercio de simpatizantes conservadores ahora desmotivados. El Consolat no prevé cambios con los docentes. Bauzá solo se sentará con ellos si el clima vuelve a ser duro en septiembre.

Tensión electoral no resuelta. Los resultados del domingo son el arranque de un año caliente. El alcalde de Palma, Mateo Isern, dijo que la debacle del PP en Palma era culpa suya. No es verdad. Tampoco de José María Rodríguez por no movilizar a las bases para castigar a su ‘amiga’ desde los gabinetes de Matas, Rosa Estarás. Quizá ni siquiera es culpa de Bauzá, que ha incrementado su enfado con el alcalde palmesano porque entiende que indirectamente le ha acusado a él de los resultados de Baleares, los peores del PP en la historia.

Bauzá no cree que la culpa sea de medidas locales como el TIL y los símbolos. No molesta al votante del PP, piensa; son los recortes del pasado cuyo desgaste se matizaría, por ejemplo, bajando impuestos en un futuro cercano. Esa la hoja de ruta para movilizar al tercio de su electorado que hoy le faltaría para la mayoría absoluta. También insistir en el discurso del miedo a la izquierda radical que se acerca.

El president ya le ha dicho a los suyos que “o mayoría absoluta o calle”, textualmente. “El PI, si entra, pedirá inmersión lingüística como condición innegociable” y Bauzá no acepta. ¿Qué pensará al escucharle María Salom, que lleva meses de acercamiento a Jaume Font por si les necesitaban?

¿Se sentará Bauzá con la Asamblea de Docentes? Lo decidirá en septiembre. Si el clima se pone como el año pasado, se plantea hacerlo. Hoy por hoy piensa que la marea verde contribuye a la atomización de la izquierda que puede dejar con menos del 5% de votos a Esquerra Unida y Podemos -que difícilmente se juntarán viendo los antiIU que se han colado en el nuevo partido en las islas-, es decir, que PSOE y Més se queden solos frente a los populares. Eso supondría la reedición de Bauzá en el Consolat.

Todo ello no evita que en el equipo del president se preocupen por una realidad: ya no está inmaculado. Muchos alcaldes de la Part Forana considerados díscolos saben desde el domingo que “el farmacéutico ha quedado tocado” con un 27% de los votos. Necesitaría el doble dentro de un año. La gente estará más movilizada, son unas elecciones diferentes, ya lo explicamos en otra columna, pero aún así… Sin intención de variar su política, el president parece decidido a jugar en el alambre en el último año de legislatura.

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