Twitter le mete un repaso al president y su equipo del PP

El hashtag #BauzaDimissio arrasa en las redes y el PP se muestra incapaz de contrarrestarlo con su #3anysdefeina. La organización 2.0 de la comunidad educativa y el hartazgo ciudadano doblega en la red más influyente del mundo a cargos públicos y asesores del PP.

 

Decía Bauzá que él llevaba personalmente sus perfiles en las redes sociales. Corría el año 2011 y el candidato a la Presidencia del Govern se subió al carro de quienes veían en Twitter una forma de venderse públicamente como moderno, transparente, cercano,…en definitiva, el político del futuro. Pero los tres años de gobierno han mostrado a un Bauzá 2.0 dedicado exclusivamente a hacer propaganda de actos públicos y lanzar mensajes que solo los cargos públicos repiten como un mantra, ni siquiera sus acólitos –la militancia- que son quienes se labran en el día a día los debates acusatorios de la ciudadanía. “Cuando en el bar te crujen por algo que ha hecho el gobierno y no sabes ya ni cómo defenderles, pierdes las ganas de todo”, me dijo hace poco un militante desencantado. Podría ser del PSOE, pero no, hablaba del PP. Algún día el president se descolgará manteniendo conversaciones en las redes o haciendo entrevistas con los internautas o explicando con lenguaje humano lo que ha hecho bien, que les aseguro que algo de eso también hay -nunca se es malo ni bueno del todo-. Esperemos que no haya que esperar al periodo electoral para eso. Entonces de nada le servirá su tan anunciado y tan incumplido cambio de actitud, ese que le pidieron los barones del partido hace una semana. “Pisa la calle. Menos gestión y más política”.

 

Este lunes las redes sociales, aquel territorio virtual del que tanto le gustaba presumir a Bauzá, han puesto de manifiesto que la calle va por un lado y los altos cargos del Govern –con sus diputados, asesores y demás- por otro; o al menos, unos están movilizados –buena parte tras las mareas verde y blanca de la educación y la sanidad- y los otros están solos, abandonados por su militancia –sea temporalmente, como se empeñan en decir en el Consolat, o para siempre, como ya algunos alcaldes de la Part Forana se temen-. La etiqueta #BauzaDimissio llegó poco después de las dos de la tarde a Trending Topic Global, es decir, uno de los diez asuntos más comentados en menos tiempo en la red de microblogging con la que los medios de comunicación de medio mundo pulsamos a tiempo real las inquietudes de la población.

 

Durante años he asesorado a empresas y partidos en cuestión de redes sociales, posicionamiento, blogs,…llámenlo ‘x’, todo es lo mismo, comunicación. No me considero un experto de nada y menos de algo que cambia cada día y en el que intervienen tantas personas que es incontrolable, pero si una cosa tengo clara es que Twitter es la metáfora perfecta de la plaza del pueblo: no están todos los que votan –apenas un 10%- ni la estratificación social es similar a la del campo de votantes, pero lo que allí se trata marca la imagen de las personas, se llamen Pablo Iglesias o José Ramón Bauzá, y eso en un político puede ser la puntilla o la salvación.

 

El TT mundial activó al partido, que horas después intentó reaccionar, sabedor de que la etiqueta #BauzaDimissio ponía en evidencia la crítica al líder –por el catalán, los símbolos, los recortes,… pero sobre todo por la imagen que Bauzá traslada de dureza, de intransigencia, una imagen cuya importancia se empeñan en minimizar en el Consolat-. Tarde y mal. El resultado es simple, tras 24 horas de enfrentamientos, 21.745 tuits de #BauzaDimissio frente a 3.041 de #3anysdefeina, la etiqueta con la que el PP quería contrarrestar con datos sobre su buena gestión. Primer problema: la macroeconomía no vende, algún día lo entenderán. Segundo: se demostró que el PP no tiene en las redes la estructura de la que presume en la realidad física. Necesitó que fueran sus políticos con sueldo público, sus asesores y algún militante comprometido quienes llevaran la voz cantante en la réplica. Una muestra de poderío”, resuelve irónicamente un diputado de la oposición. Tercero: lejos de lo habitual, en lugar de ser los que van por detrás quienes entran en un determinado hashtag para ‘contaminarlo’ con mensajes contrarios a la idea inicial, ocurrió al revés, y el ‘minado’ fue el hashtag del PP. Un desastre en comunicación online que pone la guinda a años de propaganda unidireccional y retroalimentación entre más cargos políticos que militantes de base. Mala ecuación, president. Twitter no da votos para decantar elecciones, pero levanta el ánimo de unos y arrasa el de otros, y matiza las imágenes públicas de los líderes para bien o para mal. Y eso sí ayuda a ganar o perder elecciones. Sobre todo cuando están tan ajustadas como se prevén para 2015. Uno de los asesores del president lleva meses “preocupado” con el uso que hacen de las plataformas sociales. Sin embargo, otros consultores del farmacéutico de Marratxi piensan que la red del pajarillo azul es solo un “nido de rojos” que no les quita votos. Continúen en esa línea… y ya verán qué fiesta.

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