Los vecinos de Son Rapinya se quejan por la ausencia de la Policia Local en sus fiestas

La barriada palmesana de Son Rapinya ha finalizado sus fiestas de verano con un balance positivo de organización y participación. Por el trabajo de un equipo de voluntarios y voluntarias de 25 personas, a las que hay que sumar los grupos de actividades de la misma asociación y otros de la barriada, como la Banda de Música de Son Rapinya, el taller de teatro, el taller de zumba, el grupo de baile en línea y de ball de bot, el taller de nording walking y las collas de gigantes, el patinaje y los voluntarios de actividades juveniles aportados por Dinamo. En definitiva, una fiesta del voluntariado y de la ciudadanía que, junto a las actividades contratadas, que han permitido ofrecer un programa amplio, variado y de calidad.

Entre las notas negativas, la AAVV de Son Rapinya destaca la ausencia de Policía Local cuando más falta hacía. “Sí cubrieron el control de tráfico que necesitábamos para los dos pasacalles programados y hay que agradecer al buen hacer de los agentes que vinieron, pero el único día de todo el año que pedimos una presencia fija en horario nocturno, el día de la fiesta de la espuma, no vinieron”.

Los vecinos explican que hace más de 30 años que se celebra esta actividad, primero como discoteca joven y luego como fiesta de la espuma. Tiene un carácter familiar porque acuden adolescentes y hasta niños, acompañados por sus padres. Pero, advierten, ” entre las más de 1000 personas participantes, también hay algunas pandillas más conflictivas y es necesario prevenir y contener para que no nos arruinen la fiesta”.

El 2012 fue el primer año, en casi 40, que la policía local no se presentó y la consecuencia fue que hubo algunas personas heridas por culpa de botellas de cristal lanzadas contra el escenario. En 2013, la simple presencia de una pareja de policía local hizo que la actividad volviera a su tono festivo normal. Pero este año ha vuelto a fallar la presencia policial y los vecinos tuvieron que enfrentarse sin apoyo formal a las botellas de alcohol de vidrio, que algunos, incluso menores, traían de su casa o del supermercado. “Tuvimos que enfrentarnos solos a algunas peleas y otras dificultades. La centralita de la policía local debe de tener registradas muchas llamadas de vecinos y vecinas pidiendo su intervención, incluida la de la presidenta de la Asociación de Vecinos. No nos hicieron ningún caso. No sabemos si, como ocurrió en 2012, esta vez también se habrán borrado de forma incomprensible”, explican.

La Asociaciación de Vecinos lamenta que al se el único día del año que se requiere este servicio público de forma fija en horario nocturno, “al parecer nuestro barrio no se merece unas pocas horas extras al año en seguridad. Al parecer es más importante la seguridad del turismo de borrachera y desmadre que se está potenciando desde las industrias turísticas que la seguridad de nuestro barrio. Al parecer no se tiene en cuenta que si hay jóvenes capaces de aguarnos una fiesta ciudadana es precisamente porque imitan la degradación de ese turismo de borrachera que tanto protegen desde el modelo policial que defiende el Sr. Alcalde”.

¿Dónde está nuestra policía de barrio cuando hace falta? se preguntan. “En 2012 nos prometieron que no volvería a pasar, que nos darían cobertura de seguridad, pero es evidente que no son capaces de cumplir con su palabra”, concluyen.

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