El GOB denuncia el vertido habitual de aguas sucias en Cabrera

El GOB ​​ha dirigido a la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio, reclamando información sobre el volumen de aguas sucias producido en el Parque Nacional de Cabrera a lo largo de los años, sobre el sistema de depuración aplicado, sobre el control de parámetros físico-químicos y biológicos del efluente vertido, y sobre el control de cambios ecológicos en el entorno de los puntos de vertido. Según la información que maneja el GOB, las aguas sucias generadas en las instalaciones del puerto y del campamento no reciben tratamiento de depuración más allá de trituración de los sólidos. Las aguas se vierten en la bahía del puerto a través de diferentes emisarios submarinos.

El pasado fin de semana un problema en una de las tuberías que llevan las aguas sucias hasta el mar generó un vertido de aguas fecales en el suelo, en la zona del campamento, en Cabrera, haciendo evidente lo que de forma desapercibida ha sido norma hasta ahora: las aguas sucias de Cabrera se vierten al mar sin tratamiento depurativo.

Esta es una situación inaceptable en un parque nacional, y el GOB ​​reclama que sea abordada de forma urgente para que no se vierta al mar ni una gota de agua sin depuración. Para el GOB ​​es muy preocupante observar que desde la Conselleria, en lugar de abordar esa carencia, se impulse una gestión del parque que agrava el problema. La habilitación este año de un albergue de 12 habitaciones dobles con baño incrementa de forma evidente el volumen de aguas sucias generada.

El incremento de la carga humana en el parque nacional no sólo tiene efectos sobre la generación de residuos, sino también sobre su consumo. El nuevo PRUG, en proceso de redacción en estos momentos, ya contempla la instalación de una nueva desaladora con más capacidad, dirigida a atender la mayor demanda de agua. Los problemas de suficiencia de agua en Cabrera ya eran evidentes, pero a pesar de ello se impulsan proyectos y medidas que incrementan el consumo.

Para el GOB ​​la política de gestión de espacios naturales “perpetrada” por Company es claramente lesiva para la conservación de las joyas naturales de Baleares, que pasan por la peor situación desde su declaración.

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