Multa para los 44 estudiantes que ocuparon en una protesta la Conselleria de Educación

El Juzgado de lo Penal número 1 de Palma ha condenado a una multa de 720 euros, por un delito de desórdenes públicos, a cada uno de los 44 estudiantes que fueron juzgados por ocupar la Conselleria de Educación el 22 de mayo de 2012 para protestar contra los recortes del Govern en materia educativa. Cinco de ellos deberán pagar además otros 90 euros por un delito de lesiones.

Se trata de una pena que contrasta con la que solicitaba la Fiscalía, que pedía un año y medio de prisión para siete de ellos y seis meses para el resto. Durante el juicio, celebrado a principios del pasado mes de julio, los acusados aseguraron que accedieron de forma “pacífica y no violenta”, aseverando que ningún funcionario les impidió el paso y que incluso el personal de este departamento “les animaba y aplaudía”.

En la vista oral se vivieron momentos de tensión -una de las acusadas se desmayó mientras declaraba- y se desplegaron fuertes medidas de seguridad. Los inculpados estuvieron respaldados por los más de 200 manifestantes que se congregaron a las afueras de los Juzgados de Vía Alemania de Palma con tambores y a gritos de “Jo també hi hauria entrat” (“Yo también habría entrado”).

Tal y como relata la sentencia, los estudiantes se congregaron en la sede de la Conselleria, convocados por la Asamblea de la Universitat de les Illes Balears (UIB), en cuya fachada colgaron en primer lugar una pancarta contra los recortes. Tras ello, entraron en las dependencias “gritando y coreando consignas de protesta”.

Según la resolución judicial, cinco de los acusados “zarandearon y agarraron con fuerza” a una trabajadora del primer piso, para posteriormente ir subiendo plantas hasta llegar a la cuarta, donde se encontraba el despacho del entonces conseller Rafael Bosch, gritando consignas en contra de los recortes presupuestarios en materia educativa.

En su sentencia, la jueza considera probado que cinco de los inculpados zarandearon a la jefa de gabinete del conseller cuando ésta trataba de impedirles el acceso al despacho de Bosch, tras lo cual todos ellos se sentaron en el suelo del cuarto piso mientras uno leía un texto con un megáfono y otro tocaba un violín, hasta que la Policía les obligó a desalojar el lugar agarrándoles del brazo uno a uno.

Las defensas solicitaban, por su parte, la libre absolución de sus patrocinados, quienes, ataviados con camisetas verdes que se han convertido en símbolo de protesta contra la política lingüística y educativa del Ejecutivo presidido por José Ramón Bauzá, defendieron que en ningún momento llevaron a cabo acto violento alguno y velaron durante la protesta para que la misma se desarrollase con normalidad.

De hecho, uno de los acusados que declaró en el juicio subrayó que el acto tuvo lugar en un marco de protestas a nivel nacional “para reivindicar el derecho a una educación pública, libre, universal y de calidad, y en contra de la no admisión de la lengua catalana en las aulas”.

Tal y como explicó, una vez dentro de la Conselleria los funcionarios “nos aplaudieron y nos animaron a que continuáramos con la protesta”. “En ningún momento ningún funcionario nos impidió el paso, no había medidas de seguridad. Todo lo contrario”, relató el estudiante, quien recordó que también repartieron octavillas con sus reivindicaciones.

LA JUEZA: “EXPRESO DESEO DE ATENTAR CONTRA EL ORDEN PÚBLICO”

Pese a ello, la magistrada encargada de enjuiciarles apunta que en los inculpados había un “expreso deseo de atentar contra el orden público, que va mucho más allá de hacer notar el rechazo que generaba en los acusados la adopción de determinadas medidas de recorte en materia de educación y una concreta política lingüística del Govern”.

Tal y como incide la jueza al respecto, “si bien es cierto que la libertad de expresión y manifestación, íntimamente vinculados como cauces de la democracia participativa, gozan de una posición preferente en el orden constitucional”, los acusados sobrepasaron estos derechos, “perturbando gravemente el orden” en la Conselleria, “sin que su actividad pudiera desarrollarse con normalidad durante aproximadamente dos horas”.

UN ESTUDIANTE DENUNCIÓ A LA JEFA DE GABINETE DE BOSCH

Se da la circunstancia de que uno de los estudiantes llegó a interponer una denuncia contra la jefa de gabinete de Boch a raíz del golpe en la cabeza que supuestamente le propinó durante el acto de protesta. En su denuncia, a la que tuvo acceso Europa Press, el afectado aseveraba que las tres personas que en ese momento se encontraban en la Conselleria, entre ellas la denunciada, querían encerrarle a él y a sus compañeros, tras lo cual “hubo una serie de empujones para intentar salir y esas tres personas no lo permitían”.

Tal y como relataba en el escrito, un compañero de la jefa de gabinete, en ese forcejeo, tiró al suelo a Rodríguez de forma accidental, y cuando ésta se levantó del suelo se dirigió hacia el estudiante y le pegó un golpe en la cabeza, “tipo colleja contundente”.

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