Katiana Vicens se declara inocente de todas las acusaciones

La secretaria general de CCOO en Baleares, Katiana Vicens, juzgada por presuntamente romper el cristal de un autobús durante un piquete en la huelga general celebrada el 29 de marzo de 2012, ha asegurado que en ningún momento insultó o amenazó al conductor del vehículo ni vio ninguna luna rota, sino que fue éste quien le cogió de la mano y le “zarandeó violentamente”.

Así lo ha puesto de manifiesto durante su comparecencia en el juicio que se celebra en el Juzgado de lo Penal número 6 por unos supuestos hechos por los que la Fiscalía solicita cuatro años y medio de cárcel para Vicens, a quien acusa de un delito contra los derechos de los trabajadores y otro de daños.

Durante la vista oral se han vivido momentos de tensión, entre ellos el instante en que la fiscal, Amparo González, ha instado a Vicens a quitarse una insignia de la chaqueta por constituir una “falta de respeto al tribunal”, a lo que la magistrada Margarita Beltrán ha respondido que no es necesario puesto que “todos sabemos cuál es la problemática que hay tras este juicio y, además, es una pegatina que desde aquí soy incapaz de ver”.

En su comparecencia, Vicens ha recordado que fue sola a la Estación Intermodal para intentar que “el máximo número de trabajadores se sumen a la huelga”, al igual que hizo durante esa jornada en servicios “como Emaya y la EMT”. Según ha apuntado, había allí un despliegue policial “muy importante” puesto que “era la primera huelga que se llevaba a cabo con el gobierno del PP, y había un policía en la puerta de cada uno de los autobuses”.

La sindicalista ha señalado que subió en el autobús en cuestión y en varios más, y una vez dentro “saludé y pregunté si estaban de servicios mínimos, para después pedirles que se sumen a la huelga y explicar cuáles son nuestras reivindicaciones”. Sin embargo, ha manifestado que en ese instante el conductor, que estaba en su asiento, le agarró de la mano y comenzó a zarandearla, mientras que con la otra mano que le quedaba libre, “al intentar apoyarme, hice sin querer que se cayera el cartel de servicios minimos”.

“Fueron tres segundos y no vi nada, pero me sorprendió muchísimo la actitud del conductor. No le conozco, a lo mejor te una enemistad conmigo que yo no sé”, ha subrayado. Tras esta situación, “uno de los policías, al ver el lío que se estaba montando, me sacó de allí”, ha remarcado Vicens, defendida por el abogado Josep Perelló.

EL CONDUCTOR: “ME DECÍAN DE TODO”

Tras su declaración ha sido el turno del conductor del autobús, Sergio Riveros, quien ha sido interrogado como testigo y ha recordado cómo al vehículo “subió una persona y detrás más, aunque realmente no sé quién es. La Policía le identificó”. Ha sido al girarse y ver a Vicens en el banquillo cuando la ha señalado como la causante de los desperfectos producidos.

El testigo ha señalado que durante ese momento fue “insultado” mientras “arrancaban” el cartel que indicaba servicios mínimos. “Me decían de todo y a los pasajeros también, que si había huelga y tal. Me avasallaron”, ha añadido. En cuanto a la posibilidad de que Vicens llevase algún objeto con el que hubiera podido romper el cristal, ha manifestado no recordarlo si bien ha matizado que “hay objetos muy pequeños que puedes llevar en la mano”.

Durante la fase testifical también ha declarado el exsecretario general del sindicato en las islas Josep Benedicto, quien ha recordado que coincidió con Vicens en la estación intermodal, donde había congregadas unas 300 personas, y vio que en un momento dado la Policía estaba identificando tanto a la acusada como a otros compañeros, por lo que “me acerqué a ver qué pasaba”.

NO LLEVABA NINGÚN OBJETO PUNZANTE

Sobre si llevaba algún objeto punzante o contundente, Benedicto ha aseverado que “en todo caso llevaría los documentos relacionados con los servicios mínimos. No llevan nada más los sindicalistas”.

También ha prestado declaración uno de los policías que intervino en el incidente, quien ha manifestado por su parte que vio cómo Vicens “se abalanzó sobre el cartel de servicios mínimos y en ese momento fue cuando se rompió la luna”. No obstante, ha afirmado no recordar “que llevase algo en la mano ni que insultara al conductor. Había mucho tumulto”.

Finalmente, un perito judicial que analizó los hechos ha apuntado que el cristal del parabrisas presentaba una fractura que iba de arriba abajo. “¿Cómo se puede romper así un cristal?”, le ha inquirido la fiscal, a lo que el testigo le ha respondido: “eso entra en las leyes de la física”. “Un impacto así suele producirse por lanzamiento de objetos, como en los estadios de fútbol. Pero aqui no lo había”, ha aseverado. El perito valoró los daños en 1.979 euros.

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